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Viajar es una forma de mirar
Grado en Antropología Social y Cultural · ULL · Curso 2025–2026 · Guía de estudio propia
Los cuatro temas de la asignatura reunidos en un único documento, para repasar de un tirón. Yalah, yalah — pero con tiempo para pararse a mirar.
Juan Vicente Ledesma de Taoro
Antropología del turismo · Grado en Antropología Social y Cultural
Por qué el turismo dejó de ser un tema menor para las ciencias sociales, qué posturas teóricas existen para analizarlo, y cómo clasificamos a quienes viajan.
Juan Vicente Ledesma de Taoro
1.1
Durante mucho tiempo el turismo se miró con cierta distancia desde las ciencias sociales, casi como si fuera un tema banal si lo comparaba con otros considerados "serios": el trabajo industrial, el conflicto político, el parentesco, la religión. Ese encuadre ya quedó atrás. Hoy el turismo es un ámbito clave para entender transformaciones de gran escala: cambios en economías regionales, producción de diferencias culturales, tensiones de clase, políticas de imagen territorial, nuevas formas de gobernanza.
Lo importante no es solo que el turismo "también" se estudie, sino que se estudie desde una fase de madurez, no de justificación. Santana Talavera insiste en esto: ya no toca preguntarse si tiene sentido estudiar turismo, sino cómo lo estudiamos sin simplificarlo. Ese cambio de pregunta es el que organiza todo lo que viene después en la asignatura.
Cuando hablo de turismo puedo estar refiriéndome, sin darme cuenta, a tres cosas distintas:
No son categorías que compitan entre sí. Se necesitan las tres para no caer en descripciones superficiales del tipo "llegan visitantes", "aumentan ingresos", "se promociona un destino", que es justo lo que este tema quiere evitar.
El turismo moviliza dimensiones que ninguna disciplina cubre sola: economía política, urbanismo, antropología simbólica, ecología, derecho administrativo, comunicación digital. Pero cuando todo se vuelve "interdisciplinar" sin más, se puede perder densidad analítica. Por eso la antropología conserva un enfoque propio dentro de ese cruce: trabajo de campo situado, atención a significados y prácticas concretas, reconstrucción de perspectivas nativas, observación de cómo los actores negocian categorías como autenticidad, tradición o experiencia. La interdisciplinariedad funciona cuando los métodos dialogan entre sí, no cuando se abandona el rigor metodológico de cada uno.
Apunte propio
En mi lectura y síntesis del tema introductorio ya trabajé esta idea con tres textos (Santana-Talavera 2015 y 2020, y Hernández-Ramírez, Pereiro y Pinto 2015): el turismo pasa de "tema menor" a tema sólido, y ese giro es sobre todo metodológico. Lo que más me quedó de esa lectura fue el esquema de sectores implicados: un cambio en algo tan concreto como la conectividad aérea no solo mueve el número de llegadas, también altera ritmos de trabajo, alquileres, presión sobre recursos y percepciones de pertenencia en los barrios. Esa es la clase de mirada relacional que quiero mantener en todo el tema.
Agustín Santana Talavera coordina esta asignatura, y su obra es la que más peso tiene en todo el temario, empezando por este tema. La idea de que la antropología del turismo ya superó su "fase de justificación" y entró en una fase de madurez metodológica —menos "¿tiene sentido estudiarlo?", más "¿cómo lo estudiamos sin simplificarlo?"— es suya, y la tomo directamente de sus dos textos más recientes, donde defiende un enfoque sistémico y procesual frente a las lecturas más superficiales del turismo.
Santana-Talavera, A. (2015). Turismo, incursiones interdisciplinarias desde la antropología social · Santana-Talavera, A. (2020). Turismo, un objeto de estudio para la antropología social
1.2
No hay una sola forma de mirar el turismo desde la antropología. Con los años se han ido consolidando varias posturas, que no siempre son excluyentes entre sí — muchas veces conviven en un mismo autor o se combinan según lo que se quiera explicar.
Independientemente de la postura teórica de partida, casi toda la literatura reciente organiza el análisis en torno a tres subcampos:
Vale la pena preguntarse, ante cualquier texto o autor que trabajemos en la asignatura, desde cuál de estas posturas está escribiendo — porque cambia bastante lo que cuenta como dato relevante y lo que queda fuera del análisis.
1.3
Clasificar a quien viaja es un ejercicio clásico de la disciplina, y también uno de los más discutidos: toda tipología simplifica, pero algunas simplificaciones son útiles para pensar. Las tipologías del turista se agrupan sobre todo en dos grandes criterios: el comportamental (cómo viaja, con qué grado de organización, cuánto contacto busca con lo local) y el motivacional (por qué viaja, qué necesidad satisface con el viaje).
| Autor | Criterio de clasificación | Categorías |
|---|---|---|
| Cohen (1972) | Grado de novedad/familiaridad buscada | Turista organizado de masas, turista individual de masas, explorador, turista errante (drifter) |
| Plog (1974) | Perfil psicográfico | Alocéntrico (busca novedad y riesgo) — mediocéntrico — psicocéntrico (busca familiaridad y seguridad) |
| Smith (1977) | Volumen e impacto sobre el destino | Explorador, élite, insólito, incipiente de masas, de masas, chárter |
Estas tres tipologías no son independientes entre sí; de hecho se solapan bastante si las pongo en paralelo. El turista organizado de masas de Cohen coincide, en la práctica, con el perfil psicocéntrico de Plog y con el turista de masas o chárter de Smith: viaje muy estructurado, poco margen de improvisación, búsqueda de seguridad y confort. En el otro extremo, el explorador y el turista errante de Cohen se corresponden con el perfil alocéntrico de Plog y con el explorador de Smith: viaje poco planificado, alta tolerancia a la incertidumbre, contacto más directo con la población local.
Donde estas tipologías dejan de coincidir tan claramente es en los grados intermedios: el turista individual de masas de Cohen (organiza su propio viaje pero dentro de circuitos ya muy trillados) no tiene un equivalente tan nítido en Plog, y el "incipiente de masas" de Smith describe más bien un momento del ciclo de vida de un destino que un perfil de persona. Esto es importante: algunas tipologías clasifican personas, y otras clasifican más bien la relación entre volumen de turistas y estado de desarrollo del destino — no siempre estamos comparando lo mismo.
Una de las formas más productivas de clasificar motivacionalmente es partir de la jerarquía de necesidades de Maslow y preguntarse qué tipo de necesidad satisface cada elemento del viaje.
Apunte propio
Esta clasificación la desarrollé con detalle en mi Práctica 3 sobre la motivación turística en Egipto. Ahí distinguí cuatro grandes motivaciones que después crucé con la pirámide de Maslow: motivación cultural (pirámides, templos, civilización faraónica — la motivación tradicional, dominante durante décadas), motivación experiencial (cruceros por el Nilo, paisajes del desierto, contacto directo con el patrimonio), motivación social (viajes organizados, experiencia compartida con el grupo) y motivación personal (aprendizaje histórico, curiosidad). Lo interesante es que estas cuatro motivaciones no compiten entre sí: en un mismo viaje organizado conviven, y de hecho el propio circuito turístico está diseñado para irlas satisfaciendo una detrás de otra a lo largo del itinerario.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Práctica 3. Delimitación de la motivación turística en Egipto y adaptación a nuevas tendencias.
Más allá de las tipologías concretas, cuando quiero clasificar a un turista suelo fijarme en un puñado de criterios que se repiten en la literatura:
Ningún criterio funciona bien aislado. Una tipología útil es la que combina varios de estos ejes a la vez — que es, en el fondo, lo que intenté hacer en mi práctica sobre Egipto: cruzar motivación con grado de organización para entender por qué el turismo cultural egipcio se sigue apoyando tanto en el circuito cerrado, incluso cuando las motivaciones de quien viaja empiezan a diversificarse.
Microtemas de desarrollo — respondo con mis propias palabras, sin mirar el tema, y luego reviso.
01
Explica por qué el turismo dejó de considerarse un tema "menor" en las ciencias sociales y en qué consistió ese cambio de pregunta que señala Santana Talavera.
02
Distingue el turismo como industria, como fenómeno y como actividad, y pon un ejemplo propio para cada uno.
03
Compara al menos dos posturas teóricas del análisis antropológico del turismo (por ejemplo, la mirada sistémica de Santana Talavera y la perspectiva "desde el Sur"). ¿Qué prioriza cada una y qué se le puede objetar?
04
A partir de la pirámide de Maslow, explica cómo se articulan las motivaciones turísticas. Usa mi propio caso de Egipto como ejemplo aplicado.
05
Compara las tipologías de Cohen, Plog y Smith: ¿qué criterio de clasificación usa cada una, dónde coinciden y en qué grados intermedios dejan de solaparse?
06
¿Por qué ninguno de los criterios básicos de clasificación (organización, contacto, motivación, frecuencia, gasto) funciona bien de forma aislada? Argumenta con un ejemplo que no sea el de Egipto.
Antropología del turismo · Grado en Antropología Social y Cultural
El turismo como conjunto de procesos y relaciones, quién participa en él, y qué efectos deja sobre los lugares y quienes viven en ellos.
Juan Vicente Ledesma de Taoro
2.1
Si en el tema 1 el turismo aparecía definido de tres formas distintas (industria, fenómeno, actividad), aquí toca dar un paso más: pensarlo como sistema. La idea central, que retomo de Santana Talavera, es que el turismo no funciona como un ámbito aislado, sino que reordena cadenas enteras de actividad social. Un cambio en algo tan concreto como la conectividad aérea no solo mueve el número de llegadas: altera ritmos de trabajo, alquileres, presión sobre recursos, temporalidades urbanas y hasta percepciones de pertenencia en los barrios.
En vez de estudiar solo "el destino" o "el visitante" por separado, el enfoque sistémico obliga a mirar flujos y articulaciones completas: transporte, energía, agua, residuos, empleo, vivienda, marketing, plataformas digitales, normativa, patrimonio, conflictos vecinales, fiscalidad. No son elementos que estén "alrededor" del turismo — son parte del propio sistema.
Molina (1991) fue de los primeros en insistir en que conceptualizar el turismo exige superar la simple suma de "oferta + demanda" y pensarlo como estructura de relaciones. Mathieson y Wall (1990), por su parte, plantean el modelo más citado de repercusiones: dividen los efectos del turismo en económicos, físicos y sociales, y ya en los años 90 advertían de que esos tres planos nunca actúan de forma aislada — un efecto económico casi siempre arrastra un efecto físico y uno social, aunque las estadísticas los midan por separado.
Molina, S. (1991). Conceptualización del turismo. Limusa · Mathieson, A., & Wall, G. (1990). Turismo: Repercusiones económicas, físicas y sociales. Trillas
El propio esquema de este tema —el turismo como sistema de procesos y relaciones, no como ámbito aislado— es la aportación central de Santana Talavera, coordinador de la asignatura. Insiste en que ninguna disciplina cubre por sí sola el turismo, y en que la mirada antropológica aporta precisamente esa atención al conjunto de relaciones que otras miradas fragmentan: economía, patrimonio, vivienda, movilidad, todo a la vez.
Santana Talavera, A. (1997). Antropología y turismo. ¿Nuevas hordas, viejas culturas? Ariel · Santana Talavera, A. (2009). Antropologia do turismo: Analogias, encontros e relações. Editora Aleph
Esta forma de mirar el turismo como sistema tiene una consecuencia metodológica directa: si algo cambia en un punto del sistema (una nueva ruta aérea, una nueva normativa de vivienda vacacional, una sanción patrimonial), hay que rastrear el efecto por toda la cadena, no solo en el punto donde ocurrió el cambio. Es exactamente el ejercicio que voy a hacer en los dos apartados siguientes, primero con los actores y luego con los efectos.
2.2
El sistema turístico se sostiene sobre una distinción básica entre participantes directos (quienes intervienen de forma explícita en la actividad turística: turistas, guías, hosteleros, transportistas, gestores de patrimonio) y participantes indirectos (quienes se ven afectados por el sistema sin formar parte formal de él: población residente, comercio de proximidad, trabajadores informales).
A esto se suma la distinción entre el elemento dinámico — el área emisora, de donde parten los flujos de visitantes, con su propia cultura, expectativas y capacidad de consumo — y el elemento estático — el área receptora, que recibe esos flujos y que tiene, a su vez, su propia cultura y sus propios ritmos. Entre ambos elementos se produce lo que la literatura llama el encuentro: el punto de contacto donde se cruzan temporalmente visitantes, residentes, trabajadores y mediadores.
El par conceptual anfitrión/invitado (host/guest) que proponen Valene Smith y sus colaboradoras sigue siendo la referencia obligada para pensar el encuentro turístico. No es una relación simétrica: el "invitado" puede irse cuando quiera, mientras que el "anfitrión" permanece y sostiene el lugar mucho después de que el visitante se haya marchado. Esa asimetría estructural — quién puede retirarse del intercambio y quién no — es uno de los ejes que más se repite en la bibliografía sobre el encuentro turístico.
Smith, V. L. (Ed.) (1992). Anfitriones e invitados. Endymion · Smith, V. L., & Brent, M. (Eds.) (2001). Hosts and guests revisited. Cognizant Communication
Apunte propio
El encuentro turístico es justo lo que más trabajé en mi ensayo autoetnográfico sobre Egipto y en el póster «Ritmos del viaje y tiempos del lugar». Ahí identifiqué el encuentro no como un momento único, sino como una sucesión de contactos muy breves y repetidos: el guía que negocia entre lo previsto y lo que ocurre sobre la marcha, el barquero que organiza turnos en el embarcadero de Philae, el vendedor que calcula en segundos si insistir o no, los niños que se acercan a las embarcaciones en tablas gastadas pidiendo "one dollar, one euro". Ninguna de estas personas aparece en el itinerario oficial, pero sostienen buena parte de lo que hace posible el viaje.
También identifiqué ahí la asimetría entre el elemento dinámico y el estático en términos muy corporales: mi propio cansancio como turista era temporal, casi un paréntesis — el del barquero o el vendedor forma parte de su jornada de trabajo, se repite al día siguiente con el próximo grupo.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Viajar yalah, yalah por la eternidad: una autoetnografía del turismo organizado y sus ritmos sociales en Egipto · Póster «Ritmos del viaje y tiempos del lugar»
Un matiz importante que suelo olvidar: "cultura y variaciones culturales" no significa que exista un bloque homogéneo de "turistas" frente a otro de "locales". Dentro de cada grupo turístico hay diferencias de nacionalidad, idioma, poder adquisitivo y expectativas; y dentro de la población receptora hay tantas posiciones distintas frente al turismo como oficios y generaciones. El sistema turístico no enfrenta a dos bloques, sino que cruza varias capas de diversidad a la vez.
2.3
El elemento consecuencial del sistema turístico agrupa los efectos que deja la actividad en el territorio y en la gente. La guía docente distingue varios planos que conviene no mezclar entre sí, aunque en la práctica actúan a la vez.
Cañada, Marie Dit Chirot y Murray Mas (2023) sitúan el concepto de turistificación como el proceso por el cual un territorio se reorganiza progresivamente en función de la actividad turística, hasta que esa lógica termina condicionando otros usos posibles del espacio y del tiempo. Córdoba Azcárate (2020), con su etnografía sobre Yucatán, añade una idea que conecta directamente con la simplificación de efectos que señala la guía docente: el turismo no libera automáticamente a las poblaciones locales de la precariedad, sino que a menudo reorganiza esa precariedad bajo una forma distinta, ligada ahora al ritmo de las temporadas turísticas.
Cañada, E., Marie Dit Chirot, C., & Murray Mas, I. (Eds.) (2023). El malestar en la turistificación. Icaria · Córdoba Azcárate, M. (2020). Stuck with tourism. University of California Press
Apunte propio
En mi ensayo de Egipto identifiqué esta misma tensión trabajando desde dentro del circuito: el turismo organizado no ocupa todo el territorio, sino que crea una "geografía selectiva" — concentra la atención en ciertos puntos (templos, museos, accesos concertados) y deja otros en penumbra funcional (muelles caóticos, calles con tráfico, zonas donde la basura convive con lo monumental). Esa geografía desigual es, en sí misma, un efecto del sistema turístico sobre el espacio, no un simple telón de fondo del viaje.
También registré ahí un mecanismo de control muy concreto y muy pequeño: las bolsas de plástico que se entregan antes de entrar a una mezquita, en lugar de exigir descalzarse como marca la norma religiosa. Es una solución de compromiso pensada específicamente para quien está de paso — un ajuste mínimo del sistema para que la visita turística y la práctica religiosa cotidiana puedan convivir sin que una desplace del todo a la otra.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Viajar yalah, yalah por la eternidad
Lo que más me interesa retener de este apartado es que "control y corrección" no equivale a "solución". Los mecanismos de retroalimentación pueden reducir un efecto no deseado en un punto del sistema y, al mismo tiempo, desplazarlo a otro punto donde resulta menos visible. Es la misma lógica de sistema que vengo usando en todo el tema: no hay efectos aislados, solo efectos que cambian de lugar dentro de la red de relaciones.
Microtemas de desarrollo — respondo con mis propias palabras, sin mirar el tema, y luego reviso.
01
Explica por qué pensar el turismo como sistema obliga a mirar más allá del destino y del visitante por separado. Usa el ejemplo de la conectividad aérea u otro similar.
02
Distingue participantes directos e indirectos, y elemento dinámico y elemento estático del sistema turístico, con un ejemplo propio para cada uno.
03
¿Qué significa la asimetría entre "anfitrión" e "invitado" que señala Smith? Relaciónala con algún ejemplo de mi propio ensayo sobre Egipto.
04
Explica por qué la guía docente advierte contra la "simplificación de los efectos sobre las poblaciones locales". ¿Qué dos relatos simplificados suelen aparecer, y por qué ninguno resiste bien el trabajo de campo?
05
Define la turistificación según Cañada, Marie Dit Chirot y Murray Mas, y relaciónala con el concepto de "geografía selectiva" que desarrollé en mi ensayo.
06
¿Por qué un mecanismo de control y corrección no equivale necesariamente a una solución? Pon un ejemplo, propio o de la bibliografía, en el que un efecto se desplace en vez de resolverse.
Antropología del turismo · Grado en Antropología Social y Cultural
De individuo a turista, el ciclo de vida del producto turístico, y hasta dónde llega la ética en un sistema pensado para vender lugares.
Juan Vicente Ledesma de Taoro
3.1
Viajar y hacer turismo no son exactamente lo mismo, aunque en el habla cotidiana los usemos como sinónimos. Viajar es una categoría amplia — desplazarse por motivos muy diversos, con o sin regreso previsto, con o sin mediación comercial. El turismo, en cambio, es una institución: un conjunto de prácticas, infraestructuras y expectativas que convierten el desplazamiento en un producto reconocible, comprable y repetible. Un individuo que viaja se convierte en turista en el momento en que entra en esa institución: reserva, sigue un itinerario, consume servicios pensados específicamente para visitantes.
Esta distinción no es solo semántica. Tiene consecuencias sobre cómo se diseña la oferta: un producto turístico no vende un lugar tal cual es, vende una versión de ese lugar ya seleccionada, empaquetada y hecha legible para quien no lo conoce.
Robinson, Evans y Callaghan (1996) plantean algo que parece obvio pero que tiene mucho recorrido analítico: en el momento en que la cultura de un lugar se convierte en atractivo turístico, empieza a funcionar también como producto — con las lógicas de empaquetado, estandarización y repetición que tiene cualquier producto comercial. Urry (1990), con su noción de la "mirada del turista", añade que esa mirada no es neutra ni espontánea: está organizada de antemano por sistemas de movilidad, folletos, guías y expectativas previas que enseñan a la persona qué merece la pena mirar y cómo hacerlo.
Robinson, M., Evans, N., & Callaghan, P. (1996). Culture as the tourist product. Centre for Travel and Tourism · Urry, J. (1990). The Tourist Gaze. Sage
Santana Talavera, coordinador de la asignatura, trabajó tempranamente esta misma idea de la cultura convertida en producto, pero distinguiendo dos planos que me parecen clave: no es lo mismo el turismo cultural (el turismo que tiene la cultura como motivo del viaje) que las culturas turísticas (las formas culturales que terminan organizándose en función del propio turismo, casi como respuesta a él). Esa distinción evita mezclar dos procesos que van en direcciones distintas, aunque a menudo se solapen en el mismo destino.
Santana Talavera, A. (2003). Turismo cultural, culturas turísticas. Horizontes Antropológicos, 9(20), 31–57
Un fenómeno cada vez más estudiado es el de quienes dejan de ser turistas sin volver del todo a su lugar de origen: personas que repiten tanto un destino que terminan echando raíces allí — comprando vivienda, quedándose largas temporadas, jubilándose. Es lo que parte de la literatura llama turismo residencial o migración por estilo de vida. El destino, en estos casos, deja de ser solo un producto que se consume puntualmente y pasa a formar parte de la propia biografía de quien antes era solo visitante — con efectos directos sobre el mercado de la vivienda y sobre quién puede seguir viviendo en ese lugar.
El producto turístico más extendido en muchos destinos —incluida Canarias— combina dos tipos de recurso que a menudo se presentan como si fueran uno solo: el recurso natural (clima, playa, paisaje) y el recurso cultural (patrimonio, gastronomía, tradiciones). En la práctica, el turismo de sol y playa rara vez es "solo" naturaleza: siempre lleva incorporada una capa cultural, aunque sea mínima — el nombre del lugar, su historia contada en un folleto, la artesanía que se vende en el paseo marítimo. Diferenciar estas dos capas ayuda a entender por qué un mismo destino puede reinventarse una y otra vez sin cambiar de paisaje: basta con cambiar lo que se cuenta sobre él.
3.2
Como cualquier producto, el producto turístico tiene un ciclo de vida: nace, crece, se consolida, puede saturarse y, en algún momento, declina o se reinventa. Ese ciclo no depende solo de la calidad del recurso —natural o cultural— sino de cómo se gestiona el propio sistema turístico a medida que crece el volumen de visitantes.
Kirshenblatt-Gimblett (1998) analiza cómo el patrimonio se convierte en un tipo particular de producto turístico: uno que se presenta como si ya existiera de forma natural, cuando en realidad ha sido seleccionado, restaurado y puesto en valor específicamente para ser visitado. Salazar (2010) trabaja algo complementario con el concepto de imaginarios turísticos: los destinos no venden solo infraestructura, venden una imagen previa que circula antes incluso de que la persona llegue — y esa imagen, una vez instalada, es difícil de cambiar aunque el lugar real evolucione.
Kirshenblatt-Gimblett, B. (1998). Destination Culture. University of California Press · Salazar, N. B. (2010). Envisioning Eden. Berghahn Books
Apunte propio
Para esta parte tengo ya reunida una pequeña revisión bibliográfica sobre un caso muy concreto del ciclo del producto turístico: el overtourism, es decir, el momento del ciclo en que el volumen de visitantes empieza a generar resistencia local. Smith, Sziva y Olt (2019) documentan cómo en Budapest ese crecimiento derivó en protestas y conflictos urbanos vinculados a cambios en la vida nocturna y en los alquileres. Koens, Postma y Papp (2018) matizan el propio concepto: proponen entenderlo menos como "demasiados turistas" y más como un problema de gestión y planificación del destino — lo cual encaja con la idea de que el ciclo del producto no es una fatalidad, sino algo que se puede gestionar mejor o peor. Vergara Romero et al. (2025), por su parte, plantean una salida posible: el emprendimiento ecoturístico como mecanismo para reequilibrar destinos saturados sin renunciar del todo a la actividad turística.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Práctica: búsqueda y análisis de literatura científica en Antropología del Turismo (overtourism). Antropología del Turismo, ULL.
Lo que me interesa retener de esa revisión bibliográfica es que ningún destino recorre el ciclo del producto de la misma manera. Budapest, Yucatán o un destino canario concreto pueden estar en fases distintas del mismo ciclo a la vez — y las herramientas de gestión que sirven en una fase (por ejemplo, promoción activa en fase de crecimiento) pueden resultar contraproducentes en otra (esa misma promoción, en fase de saturación, agrava el problema en vez de resolverlo).
3.3
Si el turismo es un sistema de relaciones desiguales entre quien viaja y quien permanece, la pregunta ética no es opcional: ¿qué obligaciones tiene cada actor del sistema hacia los demás? ONU Turismo (antes OMT) intentó responder a esto de forma explícita con su Código Ético Mundial para el Turismo, un marco de diez artículos que no tiene fuerza legal vinculante, pero que funciona como referencia normativa para gobiernos, empresas y profesionales del sector.
Kadt (1991 [1979]) ya planteaba, mucho antes del Código Ético, la pregunta que sigue abierta: ¿es el turismo realmente un "pasaporte al desarrollo" para los países receptores, o reproduce formas de dependencia con otro nombre? Holden, Jamal y Burini (2022), desde una mirada mucho más reciente, sitúan esa misma tensión en el contexto del Antropoceno: la ética turística ya no puede limitarse a la relación entre visitante y anfitrión, tiene que incorporar también los límites ecológicos del planeta como parte del cálculo moral.
Kadt, E. de (Comp.) (1991 [1979]). Turismo: ¿pasaporte al desarrollo? Endymion · Holden, A., Jamal, T., & Burini, F. (2022). The future of tourism in the Anthropocene. Annual Review of Environment and Resources, 47, 423–447
Lo que me parece más honesto reconocer de este apartado es que un código ético declarativo, sin mecanismos reales de sanción, funciona sobre todo como lenguaje común — un vocabulario compartido para señalar qué está mal, más que una herramienta que por sí sola cambie el comportamiento de los actores del sistema. Eso no lo hace inútil: pone nombre a obligaciones que, sin el Código, quedarían solo implícitas o dependerían enteramente de la buena voluntad de cada agente.
Microtemas de desarrollo — respondo con mis propias palabras, sin mirar el tema, y luego reviso.
01
Explica la diferencia entre viajar y hacer turismo, y por qué esa distinción afecta a cómo se diseña un producto turístico.
02
¿Qué es un "exturista" y qué efectos puede tener este fenómeno sobre un destino? Relaciónalo con el mercado de la vivienda.
03
Explica la idea de la cultura como producto turístico (Robinson, Evans y Callaghan) y cómo se conecta con la "mirada del turista" de Urry.
04
Describe el ciclo de vida de un producto turístico y explica, con el caso del overtourism, por qué una misma herramienta de gestión puede funcionar en una fase del ciclo y ser contraproducente en otra.
05
Enumera al menos cuatro de los diez artículos del Código Ético Mundial para el Turismo y explica con tus palabras qué obligación concreta establece cada uno.
06
¿Por qué un código ético sin mecanismos de sanción puede seguir siendo útil? Argumenta a favor y en contra.
Antropología del turismo · Grado en Antropología Social y Cultural
Cómo se gobierna un destino turístico, cómo se construye su imagen, qué relación guarda con su cultura y su naturaleza, y qué aporta la antropología cuando se sienta en la mesa de la planificación.
Juan Vicente Ledesma de Taoro
4.1
Gobernar el turismo no es lo mismo que gestionarlo. Gestionar es resolver el día a día del sistema; gobernar implica decidir quién participa en esas decisiones, con qué grado de apertura, y bajo qué principios. La literatura sobre gobernanza suele valorar los procesos turísticos con cinco criterios que ya usé en mi propia práctica de Cuna del Alma: apertura (información pública real, no solo formal), participación (temprana y con capacidad de incidir, no solo reactiva), sostenibilidad, eficiencia institucional y coherencia entre niveles de gobierno (local, autonómico, judicial).
Lagunas Arias (2007) reúne una de las discusiones más directas sobre qué puede aportar la antropología cuando entra en procesos de planificación turística: no solo diagnóstico posterior a los hechos, sino participación en el propio diseño de las políticas. Graburn y Jafari (1991), desde una perspectiva más temprana, ya defendían que el turismo necesitaba tratarse como objeto de conocimiento científico propio para que la gobernanza turística dejara de improvisarse caso a caso.
Lagunas Arias, D. (Coord.) (2007). Antropología y turismo: Claves culturales y disciplinares. Plaza y Valdés · Graburn, N. H. H., & Jafari, J. (1991). Tourism science social. Annals of Tourism Research, 18(1), 1–11
Apunte propio
Este apartado lo desarrollé a fondo en mi Práctica 1 sobre el caso Cuna del Alma, en el Puertito de Adeje. Ahí analicé una red de actores con capacidades de decisión muy distintas: la promotora privada, el Ayuntamiento de Adeje (competencias urbanísticas), el Gobierno de Canarias (tutela patrimonial, con una sanción de 229.500 € por daños arqueológicos irreversibles), los órganos judiciales y la Fiscalía, y plataformas ciudadanas y ecologistas sosteniendo la presión social.
Mi conclusión, evaluando el caso con los cinco criterios de gobernanza, fue que se trata de una gobernanza frágil: hubo actuación institucional, pero no suficiente coordinación preventiva. La apertura fue parcial, la participación predominantemente reactiva (llegó cuando el conflicto ya estaba instalado, no en el diseño inicial), y la eficiencia institucional baja porque se acumularon licencia, sanción y reapertura judicial sin cierre estable.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Práctica 1. Actores, decisiones e impacto en la gobernanza turística. Caso de estudio: Cuna del Alma. Antropología del Turismo, ULL.
4.2
Un destino no solo se visita: se construye una imagen de él antes, durante y después de la visita. Esa imagen no es un reflejo neutro del lugar — es un relato seleccionado, trabajado casi como una marca (city branding), donde la ciudad o el territorio se convierte en un producto que se consume tanto como se recorre.
Adams (2006), en su etnografía sobre Tana Toraja (Indonesia), muestra cómo la identidad de un pueblo puede ser reconstruida y puesta en escena a través del turismo, con el patrimonio funcionando a la vez como recurso cultural y como instrumento de poder político local. Babb (2010) trabaja algo parecido a escala nacional en América Latina: el "encuentro turístico" no solo vende paisajes, también moldea la propia narrativa histórica que un país cuenta de sí mismo hacia fuera.
Adams, K. M. (2006). Art as politics: Re-crafting identities, tourism, and power in Tana Toraja, Indonesia. University of Hawai'i Press · Babb, F. E. (2010). The tourism encounter: Fashioning Latin American nations and histories. Stanford University Press
Este apartado se apoya de forma directa en un texto que Santana Talavera —coordinador de la asignatura— dedicó por completo a la imagen turística: la piensa como un "viaje de ida y vuelta" entre quien construye la imagen de un destino y quien la recibe y la reinterpreta a su manera. Es una idea que enlaza bien con la "estandarización de la diferencia" que trabajé en mi tarea sobre ciudades turísticas — la imagen nunca es un reflejo simple del lugar, sino un objeto que circula y se transforma en cada vuelta del circuito.
Santana Talavera, A. (2003). Imaginando la imagen del turismo: un viaje de ida y vuelta. Revista de Antropología Experimental, 15(4), 37–53
Apunte propio
En mi tarea sobre la charla de Hernández-Ramírez trabajé la idea de la "estandarización de la diferencia": para parecer singulares, muchas ciudades terminan haciendo operaciones de posicionamiento muy parecidas entre sí — neomonumentalismo, eventización, museificación. Ahí entra un concepto que me pareció especialmente potente: la desactivación patrimonial (Delgado, 2002), que no habla de que se caigan los edificios, sino de que se vacíen los usos sociales del patrimonio. Queda la carcasa, pero la vida cotidiana que sostenía ese espacio desaparece.
También registré el papel de la "consultocracia": rankings y clasificaciones de consultoras que no vota nadie, pero que terminan orientando decisiones reales de posicionamiento de ciudad. Es un actor casi invisible en el análisis de imagen de destino, y sin embargo con mucho peso.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Tarea voluntaria 3. Políticas públicas de posicionamiento en la red global de ciudades turísticas. Antropología del Turismo, ULL.
4.3
Ya adelanté en el tema 3 que la oferta de sol y playa mezcla recurso natural y recurso cultural. Aquí conviene ir más allá de esa mezcla y preguntarse cómo el turismo trata a la naturaleza: como escenario, como recurso a proteger, o como parte viva de un sistema cultural más amplio del que no se puede separar sin distorsionarlo.
Chambers (2010) insiste en que separar "lo natural" de "lo cultural" en el análisis turístico es, muchas veces, una decisión analítica más que un hecho del terreno: un paisaje "natural" casi siempre lleva encima capas de uso humano, memoria y significado. Burns (1999), en su introducción clásica a la antropología del turismo, plantea algo parecido desde otro ángulo: el turismo de naturaleza no es menos "cultural" que el turismo patrimonial, solo cambia qué tipo de relato pone en el centro.
Chambers, E. (2010). Native tours: The anthropology of travel and tourism (2.ª ed.). Waveland Press · Burns, P. M. (1999). An introduction to tourism anthropology. Routledge
Apunte propio
Mi ensayo de Egipto me sirvió, sin buscarlo, como caso de estudio de esta relación. El Nilo apareció como un espacio híbrido: no es solo naturaleza ni solo patrimonio, es también una vía de trabajo cotidiano — falucas, barqueros, niños vendiendo desde tablas gastadas. El desierto funciona como paisaje que se consume visualmente, pero también como territorio con su propia lógica de vida. Y las mezquitas mostraron algo distinto todavía: un espacio cultural vivo, con sus propios rituales (una boda celebrándose mientras el grupo pasaba en silencio), que el turismo atraviesa sin lograr — ni pretender del todo — integrarlo por completo.
Donde esto se ve con más claridad es en El Cairo: escribí que "El Cairo no se visita, se atraviesa" — una ciudad-naturaleza-cultura tan densa que el circuito turístico solo roza una capa superficial de ella, por mucho tráfico, ruido y vida nocturna que uno cruce en el trayecto. Es exactamente la idea que Santana Talavera resume con una frase que no he podido dejar de recordar en todo el viaje: unos leen el patrimonio, otros simplemente lo miran de paso.
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Viajar yalah, yalah por la eternidad. Antropología del Turismo, ULL · Santana Talavera, A. (2003). Patrimonios culturales y turistas: Unos leen lo que otros miran. PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 1(1), 1–12.
4.4
Cierro el temario con la pregunta más aplicada de toda la asignatura: ¿qué puede aportar concretamente la antropología a un plan estratégico de turismo? No se trata solo de señalar problemas a posteriori, sino de participar en el diseño: qué se diversifica, qué se protege, qué tecnología se incorpora y con qué objetivo.
Leite, Simoni y Swain (2023), en su entrada de enciclopedia sobre antropología del turismo, sintetizan hacia dónde se dirige hoy la aplicación práctica del campo: menos hacia el diagnóstico aislado y más hacia la colaboración directa con gestores de destino. Korstanje y Gowreesunkar (2024) amplían esa misma idea con estudios de caso recientes que cruzan lo social y lo cultural con la toma de decisiones estratégicas concretas — justo el terreno donde se sitúan los planes estratégicos de turismo.
Leite, N., Simoni, V., & Swain, M. B. (2023). Anthropology of tourism. En J. Jafari & H. Xiao (Eds.), Encyclopedia of tourism. Springer · Korstanje, M. E., & Gowreesunkar, V. G. B. (Eds.) (2024). Anthropology of tourism: Exploring the social and cultural intersection. Apple Academic Press / CRC Press
Apunte propio
Ya había esbozado propuestas de mejora de gobernanza en mi Práctica 1, que aquí encajan como aportaciones a un plan estratégico: evaluación temprana e independiente en materia patrimonial, ambiental y social antes de cualquier fase irreparable de obra; participación ciudadana como mecanismo estable de deliberación desde el diseño inicial, no como trámite o protesta tardía; supervisión continua con trazabilidad pública de incidencias; coordinación efectiva entre administración local, autonómica y órganos de control; y compromisos medibles de retorno territorial en empleo local y compensaciones verificables.
En mi Práctica 3 sobre Egipto planteé algo más cercano a un plan estratégico de destino: diversificar la oferta más allá del patrimonio monumental (cultura local, paisaje, vida cotidiana), impulsar turismo sostenible con mejor gestión de flujos, e incorporar herramientas tecnológicas de gestión inteligente del destino para distribuir mejor a los visitantes. Puestas una junto a otra, las dos prácticas muestran que un plan estratégico serio necesita mirar a la vez la escala del proyecto puntual (Cuna del Alma) y la escala del destino completo (Egipto).
Ledesma de Taoro, J. V. (2026). Práctica 1 (Cuna del Alma) y Práctica 3 (Egipto). Antropología del Turismo, ULL.
Microtemas de desarrollo — respondo con mis propias palabras, sin mirar el tema, y luego reviso.
01
Distingue gestionar de gobernar un sistema turístico, y enumera los cinco criterios que usé para evaluar la gobernanza en el caso Cuna del Alma.
02
¿Qué red de actores identifiqué en el caso Cuna del Alma, y qué papel jugó cada uno en la escalada del conflicto?
03
Explica el concepto de "estandarización de la diferencia" y relaciónalo con la "desactivación patrimonial" de Delgado.
04
¿Por qué separar "lo natural" de "lo cultural" en el análisis turístico es, según Chambers, más una decisión analítica que un hecho del terreno? Ilustra con un ejemplo de mi ensayo de Egipto.
05
¿Qué papel juega la "consultocracia" en la construcción de la imagen de destino, y por qué resulta un actor casi invisible en el análisis convencional?
06
A partir de mis propias Prácticas 1 y 3, esboza qué debería incluir un plan estratégico de turismo que combine la escala del proyecto puntual y la escala del destino completo.
Material propio · Antropología del turismo
Una aproximación etnográfica al turismo organizado en Egipto — el póster que resume, en una sola lámina, buena parte de lo que después desarrollé en el ensayo autoetnográfico del tema 2.
Juan Vicente Ledesma de Taoro
Este póster nació antes que el ensayo largo, casi como un primer intento de ordenar las notas de la bitácora de viaje en una sola imagen. Por eso lo dejo aquí como anexo: no repite el ensayo del tema 2, lo resume visualmente — itinerario como guion, ritmos superpuestos entre el grupo y la vida local, El Cairo como metrópolis que no se detiene, y el Nilo como espacio híbrido entre trabajo cotidiano y patrimonio.
Póster completo · Antropología del Turismo · Grado de Antropología Social y Cultural, ULL
Ensayos completos