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El mar como territorio y como oficio

Universidad de La Laguna · Grado en Antropología Social y Cultural

Guía de estudio completa: los cinco temas del cuatrimestre, el glosario de voces y artes de pesca, y las autoevaluaciones en formato de microtema.

Código 119490902 · Optativa de 4.º · 6 ECTS · Primer cuatrimestre

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Guía de estudio · ULL · Índice general

Antropología Marítima y Gobernanza

Cinco temas para entender por qué el mar no se gestiona como la tierra: de las poblaciones pesqueras como objeto antropológico a la gobernanza de un litoral cada vez más disputado

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Código 119490902 · Optativa de 4.º · 6 ECTS Primer cuatrimestre · 15 semanas J. J. Pascual Fernández, R. de la Cruz Modino y J. R. Bruquetas

De qué va esta asignatura

La antropología marítima nació discutiendo si tenía derecho a existir. Durante décadas, los pescadores quedaron fuera de las tipologías clásicas: ni cazadores-recolectores del todo, ni campesinos del todo. Esa incomodidad de encaje resultó ser productiva, porque obligó a preguntarse qué tiene de específico un modo de vida que se sostiene sobre un recurso móvil, invisible y que nadie puede cercar.

«Los barcos no pescan, los pescadores sí».Miller y Van Maanen, 1979 — la frase sobre la que monto todo el temario

De ahí arranca el resto. Si lo que se administra no es biomasa sino gente, entonces la gestión pesquera deja de ser un problema técnico y se convierte en uno social: quién decide, con qué información, sobre qué territorio y con qué consecuencias para quienes viven de él. Los cinco temas recorren ese trayecto, y en el último aterrizan en Canarias.

Cómo se evalúa

Examen individual · microtemas de desarrollo70%
Ejercicios prácticos y ensayos («retos»)20%
Presentación oral en el aula5%
Participación en aula y aula virtual5%

La prueba principal son microtemas: preguntas de desarrollo en espacio limitado, valoradas por conocimiento de la materia, aportación crítica y capacidad de relacionar. Por eso monto la autoevaluación de cada tema en ese mismo formato y no en tipo test.

Los cinco temas · el orden es el del cuatrimestre

ISem. 1-3

Poblaciones agrícolas, pesqueras y acuicultoras

El planteamiento de una discusión: ¿qué tienen de particular los pescadores?

Contenidos

  • Sociedades productoras de alimentos y campesinado frente a poblaciones pesqueras
  • ¿Cazadores-recolectores? ¿Cazadores industriales?
  • Saber etnoictiológico y conocimiento del medio en las faenas
  • Propiedad común de los territorios de pesca frente a las formas de tenencia de la tierra
  • El problema de la sobrepesca
  • Las comunidades pesqueras ante el Estado, el capital y los mercados

Materiales que lo sostienen

  • Pascual Fernández (1991), Antropología marítima: nacimiento, status y estrategias de investigación
  • Acheson (1981), Breton (1981) y Galván (1984) para la discusión disciplinar
  • Presentación del Tema 1
  • Tu respuesta de examen sobre gestión de recursos en pesca frente a agricultura
IISem. 4-6

La pesca artesanal

El problema de definirla, y todo lo que la definición deja fuera

Contenidos

  • La definición: criterios técnicos, eslora, artes; y por qué se quedan cortos
  • Relaciones de producción, organización de la tripulación, énfasis igualitario, reclutamiento y parentesco
  • Cambio tecnológico y tecnologías adecuadas; formas de capitalización e inversión
  • Mercados y compradores; conflictos por los recursos y por el mercado
  • El papel de las mujeres y la pluriactividad de las unidades domésticas
  • El sistema a la parte: su doble carácter en la pesca artesanal y en la industrial
  • La flexibilidad como vía fundamental de adaptación

Materiales que lo sostienen

  • Entre el mar y la tierra (1991), caps. II y IV: el mundo del barco, la casa, soldadas y comercialización
  • Presentación sobre pesca artesanal, cogestión y gobernanza: el criterio de los 12 metros y el continuo real
  • Tu ensayo «La diversidad de la pesca artesanal en Europa»
  • Tu respuesta de examen sobre definición y problemas del sector en Europa
IIISem. 7-9

Apropiación del espacio marino, territorialidad y múltiple uso

Cómo se posee lo que no se puede cercar

Contenidos

  • Las formas de territorialidad y la importancia de la información en la gestión del territorio
  • Adquisición, salvaguarda y transmisión controlada del saber: el secreto, el espionaje y la defensa
  • «La mar es de todos»: la historia de un mito y la polémica sobre los recursos comunes
  • Formas de acceso: libre acceso, gestión comunal, gestión estatal, propiedad privada
  • Sistemas de conocimiento indígena
  • Conflictos por el control del territorio: envidia, enfrentamientos, guerras de los artes
  • Competencia con usos recreativos, turísticos y acuícolas

Materiales que lo sostienen

  • Entre el mar y la tierra, cap. III: el secreto como forma de territorialidad, las nasas que desaparecen, la guerra del trasmallo
  • Hardin (1968) y la crítica antropológica a la tragedia de los comunes
  • Presentación sobre apropiación del espacio marino
  • Tu respuesta de examen sobre gestión del espacio marino y competencia entre usos
IVSem. 10-12

Antropología, administración y política pública

Gobernanza del mar y el litoral

Contenidos

  • Los barcos no pescan, los pescadores sí. La definición de pesquería
  • ¿Monopolio biológico o trabajo transdisciplinar? Consejos de gestión en EE. UU. y Consejos Consultivos en Europa
  • Diversidad interna de la actividad pesquera y de las poblaciones litorales
  • Condiciones de la acción colectiva: organizaciones pesqueras y del litoral
  • Gobernanza frente a gobierno frente a gestión; la gobernanza interactiva; el concepto de gobernabilidad
  • Espacios marinos protegidos: casos de Canarias. Conflictos frente a sinergias
  • Economía azul y uso múltiple: turismo, usos recreativos, urbanización, eólica marina, minería

Materiales que lo sostienen

  • Pascual Fernández (1989), «Antropología marítima y administración de pesquerías»
  • Presentación sobre cogestión y punto cero: los tres modelos institucionales y el cuadro de gobernabilidad de Jentoft
  • De la Cruz Modino (2024), «Antropología Marítima y Áreas Protegidas»
  • De la Cruz Modino y Pascual Fernández sobre AMP y gobernabilidad local en La Restinga
  • Tu respuesta de examen sobre gobernanza interactiva, con las mariscadoras gallegas y Os Miñarzos
VSem. 13-15

Temas de investigación en Canarias

Del temario general al archipiélago, y de la lectura al diseño de proyectos

Contenidos

  • La investigación sobre las áreas marinas protegidas
  • Las organizaciones pesqueras y la acción colectiva
  • Comercialización de los productos pesqueros artesanales: estrategias de valorización
  • La pesca recreativa y su engarce con el turismo y la actividad profesional
  • Sinergias o conflictos entre buceo, pesca y conservación
  • Elaboración de proyectos de investigación en estos ámbitos

Materiales que lo sostienen

  • De la Cruz Modino (2024): La Restinga tras la erupción de 2011, La Gomera, Teno y Anaga
  • Presentación sobre cogestión: comparación entre reservas canarias y peninsulares
  • Líneas del grupo PESCATUR de la ULL

Anexos de la guía

ANEXO A

Láminas infográficas

Una por tema, en el mismo sistema visual, pensadas para repasar de un vistazo la víspera del examen.

ANEXO B

Glosario de voces y artes

Vocabulario de los pescadores canarios y catálogo de técnicas pasivas y activas, a partir del apéndice de Entre el mar y la tierra.

ANEXO C

Cronologías comparadas

La Restinga y Lira, de las primeras propuestas a la creación de la reserva: dos puntos cero con desenlaces distintos.

ANEXO D

Bibliografía en APA 7

Ordenada alfabéticamente y lista para pegar, con la básica y la complementaria de la guía docente diferenciadas.

Sistema visual de la serie

La gama de azules

Cada tema tiene un tono asignado y lo conserva en su HTML y en su lámina, de modo que el color funcione como señal de orientación. La escala desciende del azul claro de superficie al abisal, siguiendo el orden del cuatrimestre. El latón aparece solo para marcar tus propios materiales.

Azul profundo#1B4965 · Tema I
Marea#2E7C96 · Tema II
Verdemar#2F6B67 · Tema III
Índigo#3B4E7E · Tema IV
Abisal#134B52 · Tema V
Latón#A98533 · tus textos
Antropología Marítima · ULL · Tema I

Poblaciones agrícolas, pesqueras y acuicultoras: planteamiento de una discusión

Mis apuntes sobre por qué los pescadores no encajaban en las tipologías clásicas, y qué se descubrió al intentar encajarlos

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Para situarme

Tres preguntas que atraviesan todo el tema

Si al terminar puedo responderlas sin mirar los apuntes, el tema está asentado. Vuelvo a ellas al cerrar cada epígrafe.

La del objeto¿Existe algo así como una antropología marítima, o solo un conjunto de trabajos sobre pescadores agrupados por comodidad?
La de la especificidad¿Qué hace distinto a un pescador de un agricultor y de un cazador, más allá de que trabaje mojado?
La de las consecuencias¿Por qué esa diferencia obliga a gestionar el mar de otra manera, y qué pasa cuando se ignora?
1.1

¿Antropología de la pesca o antropología marítima?

Una disyuntiva terminológica que no es inocente

La discusión sobre el nombre parece un asunto de etiqueta, pero delimita el objeto. La definición más citada, la de Casteel y Quimby en 1975, entiende la antropología marítima como el estudio de las culturas, sociedades y subculturas del mar, en cualquiera de las subdisciplinas antropológicas: etnología, arqueología, lingüística, antropología física. Es una definición ancha, y ahí está a la vez su mérito y su problema.

Me fijo en lo que deja fuera y en lo que mete dentro. Quedan fuera las poblaciones que viven de la pesca fluvial o lacustre, que no son pocas ni marginales. Y entran dentro poblaciones que dependen del mar pero no de la pesca, sino del comercio marítimo. Pascual Fernández prefiere por eso hablar de antropología de la pesca, porque se ajusta mejor a los problemas y a los trabajos que realmente componen el campo. Acheson, en cambio, usa ambos términos casi como sinónimos, y esa indistinción ha sido la norma: la diferenciación terminológica ha preocupado sorprendentemente poco.

La aportación que más me interesa es la de Geistdoerfer, que propone el rótulo no para afirmar que exista una antropología específica de las sociedades marítimas, sino para señalar que dentro de la antropología hay unas técnicas de observación y unos modelos de análisis particulares aplicados a sociedades cuya actividad principal les es propia, y que apenas se habían explicitado. Es un desplazamiento útil: el campo no se justifica por tener un objeto exclusivo, sino por haber desarrollado herramientas ajustadas a él.

La pesca plantea problemas parecidos en todo el mundo — pero quizá se parezcan más entre pescadores artesanales de continentes distintos que entre estos y la flota industrial del puerto de al lado.Mi reformulación de Acheson (1981) con la matización que le hace Pascual Fernández (1991)

El problema del status disciplinar

La postura escéptica. Bernard llegó a calificarla de subdisciplina inverosímil, carente de objeto de estudio propio y sin haber producido generalizaciones que aumenten nuestro conocimiento de los seres humanos.

La postura moderada, y la que asume el temario. Galván la considera un campo de investigación en torno al cual se articulan grupos de trabajo, y le niega un status epistemológico diferenciado respecto a la antropología económica, la ecológica o la cultural. Discutir si es o no una subdisciplina resulta, en buena medida, bizantino.

Lo que sí existe sin discusión. Investigadores que se reconocen especializados, simposios recurrentes, líneas de publicación, revistas y centros — Laval, la Memorial de Terranova con el ISER, Rhode Island con el ICMRD, el CETMA de París. No una comunidad científica cerrada, pero sí grupos que demarcan su labor.

Nota para mí Si me cae esta pregunta, no puedo responder con un «sí existe» o un «no existe». Lo que tengo que describir es el desplazamiento del problema: de discutir el status epistemológico a constatar la existencia de un campo con problemas teóricos recurrentes propios — territorialidad, secreto, reclutamiento, sistema a la parte.
1.2

Cazadores y recolectores marítimos

El rasgo que lo explica casi todo: la falta de control sobre la reproducción del recurso

La actividad pesquera tiene un carácter eminentemente cinegético. Entre el pescador y el recurso median siempre unos elementos técnicos y unas habilidades específicas de las especies que se quieren capturar: primero hay que buscar el pescado en el agua, y una vez localizado hay que apresarlo, con técnicas activas —anzuelo a mano, arpones, chinchorros— o pasivas —nasas, palangres—. Sobre ese pescado, además, el pescador tendrá muy poco control.

Ese es el aspecto fundamental que diferencia la actividad y le da su carácter cinegético: la falta de control sobre la reproducción del recurso. Los ecosistemas donde se pesca no presentan ningún grado de domesticación. Lo más que puede hacerse es autolimitar las capturas cuando parece que se rebasa el punto de rendimientos decrecientes, pero determinar cuánto esfuerzo soporta un ecosistema marino sin dañarlo es endiabladamente difícil, y esas medidas no siempre funcionan. Aumentar la productividad o la velocidad de reproducción de los recursos resulta casi imposible, de modo que la dependencia de la aleatoriedad del entorno es enorme.

Hay también recolección, y conviene que no la olvide porque suele quedar fuera del relato. El marisqueo era más que frecuente en las unidades domésticas de los pescadores artesanales canarios: mientras los hombres salían a la mar, las mujeres se quedaban en tierra y obtenían un complemento para la dieta en forma de lapas o cangrejos. Aquí el instrumental es mínimo y el recurso —concentrado y de alta densidad— se obtiene muchas veces con las manos limpias.

Qué diferencia a estos cazadores de los cazadores «de tierra»

El medio es ajeno

Se caza en un medio distinto al del hombre, donde la supervivencia es complicada y suele hacer falta un útil específico y costoso: el barco. La simple observación de la presa es muchas veces imposible.De ahí que la localización del recurso sea el problema constante.

La dieta no cierra

Yesner señalaba que, sobre todo en latitudes bajas, el pescado aporta proteína pero poca caloría y pocas vitaminas. Las poblaciones pesqueras han tenido que buscar en tierra lo que no encontraban en el mar: recolección, trueque o compra a agricultores cercanos.De ahí la pluriactividad, que reaparece en el Tema II.

Son cazadores de hoy

Envueltos en la producción en masa y en los mecanismos del mercado. Conservan autonomía en la caza, pero cada vez más controlados por empresas y ejecutivos. Aun así, muchas decisiones se siguen tomando desde los barcos.Andersen y Wadel hablan de «caza industrial».

El matiz de Faris que recoge Pascual Fernández me parece imprescindible: no hay que fijarse tanto en el tipo de recurso o de producción como en cómo se organiza esa producción, en las relaciones sociales en que las personas se insertan y en las fuerzas productivas que emplean. Una clasificación que agrupe a los arrastreros de Hull con los cazadores australianos porque ambos «cazan» dice muy poco. Aun así, la pesca conserva similitudes importantes que derivan del tipo de producción y, sobre todo, del medio en que se desarrolla.

1.3

Saber etnoictiológico y conocimiento del medio

Medios intelectuales antes que medios técnicos

Los pescadores intentan «poseer» los recursos desde hace milenios, y para ello desarrollaron barcos y útiles que durante mucho tiempo evolucionaron poco y presentaban una notable uniformidad en todo el mundo. Lo que sí elaboraron, y en grado altísimo, no fueron tanto medios técnicos específicos como medios intelectuales: un conocimiento del medio que les permite situarse con precisión sobre una superficie plana y aparentemente indiferenciada.

Elementos abióticos: extensión y profundidades de la plataforma, tipos de fondo, vientos, corrientes, climatología general.

Elementos bióticos: características y costumbres de las especies, sus desplazamientos, los lugares que frecuentan.

Capacidades de percepción fuera de lo común: localizar cardúmenes de túnidos a gran distancia por el comportamiento de las aves o por el aspecto de la superficie del agua; saber, pescando con anzuelo, qué especie se ha atrapado mucho antes de verla.

A ese conocimiento se le suma el aprendizaje de una serie de habilidades consustanciales al oficio, que muchas veces requieren un saber hacer muy especial: lo que en distintos lugares de la península se conoce como tener «xeito» o «jeito». La síntesis de Galván me parece difícil de mejorar: en la pesca, y sobre todo en la artesanal, los medios intelectuales y el manejo de la información resultan tanto o más decisivos que el instrumental material.

Pero esos medios intelectuales tienen límites. Los ecosistemas sobre los que se pesca poseen cadenas tróficas complejas y mal conocidas; con frecuencia se ignora la influencia real de la actividad pesquera en la reproducción de las especies y las posibilidades futuras de la pesquería. Ese desconocimiento reaparece, convertido en problema político, en el Tema IV.

Nota para mí Este epígrafe es la bisagra de toda la asignatura: si el saber sobre el medio es el principal medio de producción, entonces guardarlo se convierte en una forma de propiedad. Ahí nace el secreto, que es el corazón del Tema III.
1.4

Propiedad de la tierra frente a acceso al mar

La diferencia que ordena el resto del temario

La agricultura sucede sobre un terreno que apenas se mueve y que puede marcarse, dividirse y poseerse. El mar no. Los recursos pesqueros se desplazan, las poblaciones cambian de zona según las estaciones, las corrientes y la temperatura del agua, y el espacio carece de límites visibles. Esa diferencia física tiene consecuencias directas sobre la propiedad y sobre las formas de controlar el acceso.

Sociedades agrícolas

  • Parcelas con límites claros y estables
  • Propiedad de personas, comunidades o del Estado, con lugar definido
  • Derechos de propiedad nítidos; herencia sencilla de articular
  • El rendimiento de la parcela es previsible con cierta aproximación
  • La gestión se organiza en torno a poseer un espacio

Sociedades pesqueras

  • Espacio móvil, sin fronteras visibles, difícil de dividir
  • Regulación consuetudinaria: vedas temporales, zonas prohibidas, restricciones de artes
  • Acceso ligado a la pertenencia a una comunidad, no a un título
  • Incertidumbre ecológica alta; la cooperación y la flexibilidad pesan más
  • La gestión se organiza en torno a saber usar y respetar reglas compartidas

No es que en el mar falte control: es que el control es de otra naturaleza. Cambia con el ambiente y no se deja cristalizar en propiedades fijas. De hecho, los sistemas precoloniales de apropiación documentados en el Pacífico por Johannes y Ruddle incluían liberar el exceso de capturas, vedas, tabúes sobre ciertas áreas equivalentes a zonas de veda estricta, zonas reservadas para pescar solo con mal tiempo y restricciones de artes permitidos. Cualquier parecido con las herramientas de gestión contemporáneas no es casual: la implicación de los usuarios en la gestión de los recursos no tiene nada de nuevo.

En el plano internacional, la historia reciente es la del cierre progresivo de un espacio que se decía abierto: del mito de que la mar es de todos se pasó, en pocos años, a una zona económica exclusiva de doscientas millas casi universal. En el mar sigue siendo difícil poner alambradas, pero los bancos de peces continúan siendo recursos comunes que los pescadores de una u otra nación intentan apropiarse.

1.5

El problema de la sobrepesca

Y el problema del discurso sobre la sobrepesca

Se habla con frecuencia de la pesca como actividad depredadora que conduce al colapso de los recursos. El dato incómodo es que la mayor parte de los colapsos documentados se relacionan con pesquerías industriales, no con las artesanales, que agrupan alrededor del noventa por ciento de los pescadores del mundo y de las que procede en torno a la mitad del pescado capturado.

El discurso está fuertemente marcado por la posición de Garrett Hardin en su trabajo de 1968 sobre la tragedia de los comunes, que generaliza mucho más allá de lo razonable. El argumento supone que un recurso de acceso libre está condenado a la sobreexplotación porque a cada usuario le conviene individualmente extraer una unidad más. La objeción antropológica es que Hardin confunde libre acceso con gestión comunal: la mayoría de los territorios de pesca históricamente documentados no eran espacios sin dueño, sino espacios con reglas — informales, no escritas, pero vigentes y vigiladas por la propia comunidad.

De ahí que la respuesta política que se deriva de Hardin —o privatizar o estatalizar— sea, vista desde la etnografía, un falso dilema. Esta discusión la retomo completa en el Tema III y sostiene toda la argumentación del Tema IV.

1.6

Las comunidades pesqueras ante el Estado, el capital y los mercados

De cazadores libres a proletarios de la mar

En algunos ecosistemas la variabilidad de las capturas es enorme, y con ella la incertidumbre. La pesca industrial trata de reducir ese factor con medios de detección electrónica muy sofisticados, medios de navegación y motores potentes que dan gran movilidad. Así, la actividad pasa de tener un acento marcado en el trabajo y la habilidad del pescador —dependientes de un conocimiento del medio aprendido durante generaciones— a estar controlada por el radar, la sonda, los barcos factoría, los congeladores y los informes meteorológicos de las agencias gubernamentales.

A medida que crece el aparataje técnico necesario, aumenta la dependencia del capital foráneo y los pescadores cambian su estatus de cazadores libres por el de empleados de grandes empresas: proletarios de la mar. Y sin embargo —y esto es lo que me parece más interesante del caso— la tecnificación no elimina el riesgo ni la imprevisibilidad. Ni siquiera inversiones muy importantes de capital han conseguido modificar la naturaleza cinegética de la pesca, que sigue siendo en muchos aspectos reacia a la toma racional de decisiones.

Cuatro patrones de adaptación · Lögfren, sobre la Suecia preindustrial

Granjeros-pescadores

Economía doméstica equilibrada entre tierra y mar. Predominaban en toda la costa del Báltico y combinaban estacionalmente agricultura, ganadería y otras faenas en tierra con distintos tipos de pesca y recolección.

Pescadores de altura

Economía basada en la pesca intensiva y especializada, sobre todo de especies pelágicas, con largas ausencias del hogar e intercambio del producto por dinero o por productos agrícolas.

Pescadores de ciudad

En virtud de privilegios concedidos a las ciudades, faenaban en verano en archipiélagos lejanos y se dedicaban en invierno a otras actividades.

Pescadores sin tierra

Reclutados entre los estratos más bajos de las comunidades campesinas, expulsados por la superpoblación de estas.

El paralelo canario

En Canarias encontramos históricamente ejemplos similares: agricultores-pescadores y viceversa, pescadores de altura en «la costa» sahariana y, en las últimas décadas, pescadores artesanales dedicados a tiempo completo a su actividad, ya lejanos de las faenas agrícolas. En las unidades domésticas, sin embargo, sí aparecen muchas otras actividades, especialmente por parte de las esposas o hijas.

En las zonas turísticas en fuerte expansión se da además una combinación característica: los marineros salen a capturar los túnidos en las épocas en que grandes cardúmenes visitan la zona, y el resto del año, si les es posible, cambian de actividad — la construcción o el sector servicios. Ese vaivén no es un accidente ni un síntoma de decadencia: es una estrategia, y así lo trabajo en el Tema II.

1.7

Cómo llegamos hasta aquí

Tres momentos y cuatro estrategias de investigación

Breton propuso una periodización en tres momentos que Galván retoma y que se ha convertido en la referencia habitual. No es un detalle erudito: cada etapa explica qué preguntas se hacían y cuáles no.

1

Referencias dispersas

Hasta los años cincuenta

Descripciones de técnicas de pesca por parte de antropólogos norteamericanos como Boas, Kroeber o Wissler, minuciosas en el instrumental pero que abordan de forma restringida el impacto de la actividad en el resto de la vida social. Hay que llegar a los funcionalistas ingleses —Malinowski sobre los trobriandeses, Firth sobre los pescadores malayos— para un análisis más relacional. Firth, ante la ausencia de estudios previos, recurre al marco de los estudios campesinos.

2

Modelos nuevos

Años cincuenta a finales de los sesenta

Barnes, Blehr y Barth elaboran, a partir de la evidencia etnográfica de sociedades de pescadores, modelos teóricos más dinámicos que el funcionalismo en que se habían formado. Barth aplica un enfoque procesual al análisis de roles y estatus en los barcos de cerco noruegos; Blehr acuña el concepto de kith y pone las bases de la teoría de redes sociales.

3

Reconocimiento

Desde los años sesenta

Se multiplican las monografías, aparecen simposios y sesiones específicas en congresos, y se publican las grandes compilaciones — Andersen y Wadel, Fricke, Casteel y Quimby, Smith, Spoehr. Es entonces cuando se acuñan los términos «antropología marítima» y «antropología de la pesca», y cuando llegan las primeras revisiones sistemáticas: Acheson y Breton en 1981, Galván en 1984, la primera en castellano.

Las cuatro estrategias de investigación

Una estrategia de investigación es el marco conceptual, la teoría y los procedimientos que un grupo emplea en su trabajo. Muy pocos autores se comprometen del todo con una sola; las manejo más como plantilla para leer el campo que como etiquetas cerradas.

Etnometodología e interaccionismo

Prima la percepción del medio y lo cognitivo o simbólico frente a lo económico. Zulaika explora la autopercepción del pescador y teje su análisis en torno a la suerte, que cubre los huecos del sentido común y permite asumir las fluctuaciones de las capturas y los accidentes. Jorion trabaja el estatus de «buen pescador».Riesgo: quedarse en el nivel emic sin explicar.

Ecología de sistemas

Heredera de la ecología cultural de Steward: las prácticas culturales funcionan como partes de sistemas que incluyen fenómenos ambientales. Aparece en los trabajos sobre territorialidad, secreto y sobrepesca de Cordell, Acheson o Smith.Riesgo: enfatizar el equilibrio homeostático.

Ecología procesual

Respuesta a la anterior desde mediados de los setenta. Introduce modelos de toma de decisiones y estrategias adaptativas. Forman muestra por qué a los pescadores de balsas brasileños no les compensa cambiar de barco; McCay analiza intensificación y diversificación en las islas Fogo.Es la estrategia dominante en el grupo canario.

Enfoque marxista

Acumulación y circulación del capital, relaciones sociales de producción, articulación de modos de producción, reparto del producto. Muy ligado a la escuela de Laval y a la teoría del campesinado; conceptualiza la pequeña producción mercantil.Clave para entender el sistema a la parte.

Para comprobar si lo tengo

Cuatro microtemas

Los escribo en quince o veinte líneas, que es el espacio real del examen, y solo después despliego mis notas de contraste.

1. ¿Cuál sería la mayor diferencia al comparar las formas de gestión de los recursos en las sociedades pesqueras frente a las agrícolas?

El eje: propiedad de un espacio fijo frente a acceso regulado a un espacio común y móvil. Desarrollo primero la asimetría física —parcela delimitable frente a recurso que se desplaza—, después sus consecuencias sobre los derechos, y solo entonces el tipo de regulación que cada una genera.

No me dejo el cierre: la gestión pesquera necesita formas de gobierno más abiertas y revisables, y aplicar modelos agrícolas al mar sin atender a esa diferencia produce conflictos. Un ejemplo concreto —los sistemas precoloniales del Pacífico o las vedas consuetudinarias— vale más que un párrafo de teoría.

2. ¿En qué sentido puede decirse que los pescadores son cazadores-recolectores, y en qué sentido no?

A favor: carácter cinegético, ausencia de domesticación del recurso, falta de control sobre su reproducción, dependencia de la aleatoriedad, componente recolector del marisqueo.

En contra o con matices: son cazadores insertos en la producción en masa y en el mercado; el medio les es ajeno y exige un útil costoso; la dieta no se cierra solo con el mar, lo que empuja a la pluriactividad. Cierro con Faris: lo decisivo no es el tipo de recurso, sino cómo se organiza la producción.

3. ¿Por qué se afirma que en la pesca artesanal los medios intelectuales son tanto o más decisivos que los materiales?

Describo el contenido de ese saber —abiótico y biótico— y sus manifestaciones más llamativas, como localizar túnidos por el comportamiento de las aves. Señalo que la tecnología pesquera evolucionó poco y de forma uniforme durante siglos, mientras el conocimiento del medio se afinaba enormemente.

El remate que distingue una buena respuesta: si el saber es el principal medio de producción, controlarlo equivale a controlar el acceso, y de ahí surge el secreto como forma de territorialidad.

4. Discute críticamente el discurso sobre la sobrepesca y la tragedia de los comunes.

Empiezo por el dato: los colapsos documentados se asocian mayoritariamente a pesquerías industriales, mientras la pesca artesanal reúne en torno al noventa por ciento de los pescadores. Expongo después el argumento de Hardin con honestidad, antes de discutirlo.

La objeción central es la confusión entre libre acceso y gestión comunal, y su consecuencia política: el falso dilema entre privatizar o estatalizar. Lo enlazo con la existencia documentada de reglas comunitarias vigentes y vigiladas.

Bibliografía del tema

  • Acheson, J. M. (1981). Anthropology of fishing. Annual Review of Anthropology, 10, 275-316.
  • Aswani, S. (2020). New directions in maritime and fisheries anthropology. American Anthropologist, 122(3), 473-486.
  • Breton, Y. D. (1981). L'anthropologie sociale et les sociétés de pêcheurs: réflexions sur la naissance d'un sous-champ disciplinaire. Anthropologie et Sociétés, 5(1), 7-27.
  • Galván Tudela, A. (1988). La antropología de la pesca: problemas, teorías y conceptos. Revista Canaria de Filosofía y Ciencia Social, 2, 11-33.
  • Hardin, G. (1968). The tragedy of the commons. Science, 162(3859), 1243-1248.
  • McCay, B. M. y Acheson, J. M. (Eds.). (1987). The question of the commons: The culture and ecology of communal resources. University of Arizona Press.
  • Pascual Fernández, J. (1991). Antropología marítima: historia, ecología, organización social y cambio económico entre los pescadores. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
  • Pascual Fernández, J. (1991). Entre el mar y la tierra. Los pescadores artesanales canarios. Ministerio de Cultura e Interinsular Canaria.
  • Smith, M. E. (Ed.). (1977). Those who live from the sea: A study in maritime anthropology. West Publishing.
Antropología Marítima · ULL · Tema II

La pesca artesanal: el problema de definir lo que todos creen reconocer

Mis apuntes sobre el metro de eslora y el sistema a la parte, sobre el parentesco y la pluriactividad, y sobre qué se pierde cuando un sector se define por el tamaño de sus barcos

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Para situarme

Tres preguntas que atraviesan todo el tema

El Tema I me explicó por qué la pesca es distinta de la agricultura. Este me tiene que explicar por qué la pesca artesanal es distinta de la industrial, y por qué esa frontera es mucho más difícil de trazar de lo que parece.

La de la definición¿Puede definirse un modo de vida por criterios técnicos? ¿Qué queda fuera cuando se hace?
La de la organización¿Por qué el parentesco y el sistema a la parte no son residuos del pasado, sino soluciones a un problema concreto?
La de la supervivencia¿Es la pesca artesanal un sector en extinción o un sector flexible? ¿De qué depende la respuesta?
2.1

El problema de la definición

Criterios técnicos frente a un continuo real

La pesca artesanal es uno de esos conceptos que parecen claros a primera vista y se vuelven problemáticos en cuanto intento precisarlos. Empiezo por dimensionar el fenómeno, porque las cifras corrigen de entrada la impresión de que hablamos de algo residual.

54,8 Mde personas viven directamente de la pesca o la acuicultura
10-12 %de la población mundial se gana la vida directa o indirectamente con ellas
90 %de los pescadores del mundo son artesanales
~50 %del pescado capturado procede de pesquerías artesanales

Datos de FAO (2012), The state of world fisheries and aquaculture. Me sirven para abrir la respuesta: el sector minoritario en tonelaje es mayoritario en personas.

Las definiciones institucionales se han apoyado en criterios técnicos. La Unión Europea ha venido usando el límite de los doce metros de eslora sin arrastre, un criterio simplista y tajante. El Parlamento Europeo ha manejado una fórmula algo más matizada: menos de quince metros, mareas de menos de veinticuatro horas, venta en fresco y ausencia de arrastre.

El problema es que la realidad es un continuo, no una categoría homogénea. Va desde explotaciones familiares de pequeña escala, con fuerte arraigo local y escasa capitalización, hasta unidades de gran volumen —en capital y medios técnicos— e intensivas en capturas y en uso de combustible. Reducir esa diversidad a una cifra de eslora o a un tipo de arte borra las diferencias internas del sector y produce políticas mal ajustadas.

Y hay algo más grave: las definiciones técnicas dejan fuera las dimensiones que dan sentido al oficio. El vínculo con el territorio, la transmisión intergeneracional del conocimiento, la inserción comunitaria y la dependencia directa de los ecosistemas locales. Para muchos pescadores, ser artesanal no es una cuestión de tamaño del barco, sino una manera de relacionarse con el mar, con los compañeros y con la comunidad. Hay ahí una identidad profesional que no se deja encerrar en una normativa administrativa.

Nota para mí La consecuencia práctica no puede faltarme en el examen: definirla mal conduce a gestionarla mal. Si no se sabe con claridad qué es la pesca artesanal, no pueden diseñarse políticas de apoyo diferenciadas, y el sector queda atrapado en normativas pensadas para flotas de otra escala.
2.2

La unidad productiva: tripulación, reclutamiento y parentesco

Por qué se embarca con quien se embarca

En la pesca artesanal canaria el reclutamiento de las tripulaciones sigue mayoritariamente un modelo basado en la familia nuclear o extensa. Y me interesa leerlo no como nostalgia ni como inercia, sino como respuesta a la incertidumbre. Cuando los ingresos son aleatorios, el trabajo peligroso y el reparto se hace a la parte, se necesita gente de la que uno pueda fiarse sin contrato, que acepte una mala racha sin marcharse y con la que compartir información sensible no suponga un riesgo.

Blehr formalizó esta intuición con el concepto de kith, alternativo al de parentela, para el estudio de los grupos de trabajo en sociedades de parentesco bilateral. El kith lo componen las personas relacionadas por lazos consanguíneos o de afinidad que envuelven obligaciones mutuas, tanto más intensas cuanto más cerca del núcleo — los hermanos, por ejemplo. Lo que tengo que retener es la consecuencia: una tripulación no tiene por qué organizarse alrededor de una sola persona, porque cada tripulante puede aportar gente de su propio kith. El grupo de trabajo se construye sobre una red de lazos diádicos, no sobre un grupo corporativo cerrado. Ahí están las bases de la teoría de redes sociales.

El mundo del barco

Autoridad y comunicación. Padres-patrones, mandadores del chinchorro, dos patrones en un mismo barco: la autoridad a bordo no es un organigrama, sino una negociación que depende del arte empleado y de la composición de la tripulación.

Énfasis igualitario. El reparto a la parte y la ayuda mutua en la mar sostienen una ideología profesional igualitaria, que convive con jerarquías reales — quién es el patrón, quién posee el barco, quién guarda las marcas.

Un oficio que no se aprende en la escuela. La formación es práctica, larga y ligada al parentesco. De ahí también el mito del patrón: la figura que «sabe» dónde está el pescado, cuya autoridad se legitima por una habilidad que no es del todo transmisible ni del todo demostrable.

2.3

El sistema a la parte y su doble carácter

La misma forma, dos funciones opuestas

Este es probablemente el epígrafe con más rendimiento en el examen, porque me permite defender una tesis y no limitarme a describir. El sistema a la parte consiste en repartir el producto de la marea en porciones: una o varias para los medios de producción —barco, artes, motor— y una para cada tripulante. Aparece bajo esa misma forma tanto en la pesca artesanal como en la industrial. Pero la función que cumple en cada una es completamente distinta.

En la pesca artesanal

  • Unidades productivas de carácter familiar, que suelen coincidir con barcos de menos de veinte toneladas y sobre todo de menos de cinco
  • Los productores son mayoritariamente propietarios de los medios de producción
  • El reparto expresa relaciones sociales de producción precapitalistas
  • Distribuye el riesgo entre quienes lo asumen conjuntamente

En la pesca industrial

  • Medios de producción costosos, sofisticados y ajenos a la tripulación
  • Los tripulantes ya han alcanzado un nivel de proletarización elevado
  • El reparto funciona como la forma óptima de explotación del trabajo: es, en términos de Marx, trabajo a destajo
  • Traslada el riesgo empresarial a los asalariados

Alegret documenta esa asimetría en Palamós comparando la composición orgánica del capital de las tres flotas —arrastre, cerco y la llamada artesanal, con palangre, trasmallo y soltes—: mientras en la flota artesanal los productores son en su mayoría propietarios, en la industrial la proletarización está consumada.

Un matiz canario que quiero tener a mano: Siches observa que, si en épocas pasadas se extraía un porcentaje importante para los medios de producción, en la actualidad ese porcentaje ha disminuido, reforzando los lazos en el interior de la unidad productiva. La razón es prosaica y reveladora — los pescadores no propietarios abandonan la actividad tentados por otros sectores, y hay que retenerlos.

2.4

Cambio tecnológico, capitalización e inversión

Las tecnologías adecuadas no son las más potentes

El cambio tecnológico en la pesca artesanal no consiste en una marcha lineal hacia más potencia. Los tres casos canarios que estudia Pascual Fernández muestran trayectorias distintas y hasta divergentes, y esa divergencia es precisamente el dato.

Agaete · Puerto de las Nieves

Del chinchorro a las nasas grandes: dos artes en competencia dentro de la misma comunidad, con un conflicto ecológico interno por el espacio y el recurso.Intensificación de la pesca «de fondo» y «de aire».

El Pris

Del anzuelo al trasmallo como alternativa a la estacionalidad de las capturas — y después el camino de vuelta, del trasmallo al anzuelo.La trayectoria no es irreversible.

San Miguel de Tajao

De la pesca de fondo a la revolución de los túnidos, y después una recomposición hacia la pesca de fondo y los trabajos en tierra.La especialización tiene su propio riesgo.

Sobre ese sustrato se superponen dos transformaciones generales: del remo y la vela al motor y el barco cabinado, y la aparición de nuevas formas de capitalización e inversión. La inversión en la pesca artesanal tiene un rasgo que la distingue de la agricultura y que señala Breton: el trabajo difícilmente puede incorporarse al recurso —no se «mejora» un banco de peces como se mejora una finca— y el capital es muchas veces más circulante que fijo, por el carácter perecedero de los instrumentos de producción.

De ahí la noción de tecnología adecuada: la innovación que resulta viable no es necesariamente la más eficaz en capturas, sino la que encaja con la escala de la unidad doméstica, con su capacidad de endeudamiento y con la estructura del mercado al que vende. Forman lo mostró con los pescadores de balsas brasileños: no les compensaba pasar a barcos convencionales porque eso habría implicado depender de gente de tierra que aportara el capital y se llevara la mayor parte del beneficio. Renunciar al cambio tecnológico puede ser una decisión racional — y reversible si cambian las condiciones.

2.5

Estrategias productivas: la flexibilidad como adaptación

Intensificación y diversificación

Una estrategia adaptativa es el conjunto de actuaciones que la gente emplea para obtener y usar recursos y resolver los problemas inmediatos que se le presentan; los procesos adaptativos son los cambios producidos a lo largo del tiempo por el uso repetido de esas estrategias. La distinción, tomada de Bennett, es la herramienta central del grupo canario y conviene que la maneje con precisión, porque confundirlas es el error más fácil.

Intensificación. Compromiso inversor acentuado en una determinada actividad productiva: mejores artes, más potencia, especialización.

Diversificación. Dispersión del riesgo y ampliación de las vías alternativas de afrontar los problemas ambientales.

McCay documentó en las islas Fogo que ambas no son alternativas sueltas, sino que pueden encadenarse lógicamente: primero se diversifica como respuesta al descenso de capturas y después se intensifica. En su caso, la segunda fase llegó tarde: los isleños se comprometieron con barcos mayores gracias a ayudas gubernamentales cuando el agotamiento del recurso ya estaba lo bastante acentuado como para hacer fracasar la empresa.

La pluriactividad no es un síntoma de debilidad

En las unidades domésticas canarias la combinación con faenas del sector servicios, y en ocasiones con la agricultura, es frecuente. En las zonas turísticas en expansión, los marineros salen a los túnidos cuando los cardúmenes visitan la zona y el resto del año, si pueden, trabajan en la construcción o en el sector servicios.

La lectura antropológica correcta es que la unidad doméstica, y no el barco, es la unidad de análisis pertinente. La complementariedad de las estrategias entre sus miembros —quién embarca, quién trabaja en tierra, quién vende— es lo que permite absorber la incertidumbre. Por eso Alegret puede concluir, contra el tópico, que la flota artesanal de Palamós no es una actividad en extinción, sino una actividad con muchas posibilidades de adaptación a los fuertes cambios que atraviesa el sector.

2.6

Mercados, compradores y cofradías

El pescado se captura una vez y se disputa varias

La circulación del producto es donde se juega buena parte del beneficio, y donde la unidad doméstica vuelve a aparecer como protagonista. En las tres comunidades canarias estudiadas, las estrategias de comercialización van de la venta directa a la intermediación, y su historia tiene nombres propios: las burriqueras de antaño en Agaete, y el caminar de las mujeres en Tajao y El Pris, que llevaban el pescado a los pueblos del interior. La situación actual añade vendedoras, bares e intermediarios.

Las cofradías ocupan aquí un papel doble que no conviene simplificar. Son instituciones de derecho público con una historia larguísima —muchas entidades pesqueras se remontan al siglo XII— que intervienen en la comercialización, controlan el acceso y organizan al colectivo; y son, a la vez, un actor político cuya fuerza o debilidad condiciona todo lo que veré en el Tema IV. Franquesa subraya que estas entidades han aplicado tradicionalmente sistemas de derechos de pesca que aseguraban la sostenibilidad del recurso y la gestión a costes racionales.

Los conflictos por los recursos y por el mercado no son un accidente. En el caso español, Pascual Fernández señala conflictos planteados por grupos socioeconómicos distintos, por diferentes artes de pesca, por diversas utilizaciones de los productos, por el acceso a las zonas y por los privilegios de ciertos grupos. Que la administración no distinga entre estos intereses es una de las causas de que sus medidas fracasen.

2.7

El papel de las mujeres en la actividad pesquera

Un trabajo que sostiene el sector y no aparece en las estadísticas

Durante mucho tiempo la antropología de la pesca miró al barco, y en el barco no había mujeres. El resultado fue una etnografía incompleta, porque buena parte de la actividad pesquera se sostiene en tierra. En las unidades domésticas canarias las mujeres marisquean, procesan, venden y gestionan; los ingresos complementarios que aportan —jornaleras del tomate, trabajadoras domésticas, vendedoras de pescado, gangocheras, burriqueras— son los que permiten a la unidad absorber las malas rachas.

Ese trabajo apenas se contabiliza, lo que tiene consecuencias muy concretas: derechos laborales, cotización, reconocimiento profesional y voz en las organizaciones. La subordinación económica convive con formas de autoridad femenina en el espacio doméstico y con una división del trabajo que no es simplemente jerárquica.

Las mariscadoras gallegas: de la marginalidad a la profesión

El caso, que retomo a fondo en el Tema IV, muestra que la situación puede transformarse. Un oficio femenino tradicional y desprestigiado, fuente de conflictos y con acceso prácticamente libre a los recursos antes de los noventa, se convirtió en una profesión reconocida.

Los ingredientes: inversión en formación y capital humano en vez de en ladrillos o grúas, fomento de la organización en torno a las cofradías, derechos de marisqueo asignados a las agrupaciones y a las personas con permiso, y experiencias prácticas de semicultivo. El resultado fue un cambio de mentalidad y de modo de trabajo, aumento de la producción y de la autoestima, y organizaciones propias que trascienden la comunidad. No fue sencillo y quedan retos, pero el cambio fue sustancial.

2.8

Artesanal frente a industrial, y los retos en Europa

Articulación, conflicto y cinco amenazas de fondo

La relación entre ambos modelos no es solo de competencia por el recurso: es también de articulación, porque comparten mercados, infraestructuras portuarias y marcos normativos pensados casi siempre a la escala de la flota mayor. Los cinco problemas siguientes son los que quiero tener ordenados para responder a la pregunta clásica del examen.

Competencia desigual por el espacio

Flotas artesanales operando en un litoral saturado, donde compiten con grandes embarcaciones, turismo náutico, áreas protegidas e infraestructuras portuarias o energéticas. Sensación constante de pérdida de territorio.

Relevo generacional

Jornadas largas, ingresos inciertos, dependencia de regulaciones cambiantes y escaso reconocimiento social. Pone en riesgo la continuidad no solo económica, sino como forma de vida.

Burocratización

Muchos pescadores perciben que dedican más tiempo a papeles, permisos y controles que a pescar. La normativa, siendo necesaria, se vive como distante y poco adaptada a lo local.

Patrimonialización

El riesgo de valorarla más como símbolo cultural o atractivo turístico que como actividad productiva viva. Es una oportunidad, pero también una forma de desactivar su papel económico.

Desajuste de escalas

Normas diseñadas a escala regional, nacional o europea para una actividad que opera en escalas muy locales. Producen reglas técnicamente correctas pero difíciles de aplicar y poco legítimas.

No es solo cómo definir la pesca artesanal, sino cómo reconocer su complejidad: definirla mal conduce a gestionarla mal, y gestionarla mal pone en riesgo una relación histórica entre comunidades humanas y el mar.La formulación que ya desarrollé en mi respuesta sobre el sector en Europa, y que me sigue pareciendo la correcta

Para comprobar si lo tengo

Cuatro microtemas

Los escribo en quince o veinte líneas y solo después despliego mis notas de contraste.

1. Analiza los problemas relacionados con la definición de la pesca artesanal. ¿Cuáles son los retos principales del sector en Europa?

Estructuro en dos mitades. Primera: los criterios técnicos —doce metros sin arrastre, o la fórmula del Parlamento Europeo— frente a un continuo real; la heterogeneidad interna del sector; y lo que las definiciones técnicas dejan fuera, que es justamente lo que constituye el oficio.

Segunda: los cinco retos, con la competencia por el espacio y el relevo generacional en primer plano. Cierro con la consecuencia práctica, que es la que une ambas mitades: sin una definición ajustada no hay políticas diferenciadas de apoyo.

2. Explica el doble carácter del sistema a la parte y qué revela sobre las relaciones sociales de producción.

Describo primero el mecanismo, que es el mismo en ambos casos. Después la tesis: la misma forma cumple funciones opuestas según quién posea los medios de producción. En la artesanal expresa relaciones precapitalistas entre copropietarios; en la industrial funciona como trabajo a destajo y traslada el riesgo al asalariado.

Buen remate: la observación de Siches sobre la reducción del porcentaje destinado a los medios de producción para retener tripulación. Muestra que el reparto no es una costumbre fija, sino una variable que responde al mercado de trabajo.

3. ¿Por qué el parentesco sigue siendo la forma dominante de reclutamiento en la pesca artesanal?

Enfoco la respuesta como solución a un problema, no como pervivencia tradicional: incertidumbre en los ingresos, peligro, información sensible que hay que compartir, ausencia de contrato formal. Introduzco el kith de Blehr y la idea de red de lazos diádicos frente al grupo corporativo.

Añado el matiz de que el énfasis igualitario ideológico convive con jerarquías reales, y lo enlazo con la formación práctica del oficio y el mito del patrón.

4. ¿Es la pesca artesanal un sector en extinción? Argumenta con el concepto de estrategia adaptativa.

Distingo estrategias de procesos adaptativos. Expongo intensificación y diversificación, y su posible encadenamiento según McCay. Traigo después los casos canarios, donde las trayectorias tecnológicas son divergentes y hasta reversibles — del trasmallo al anzuelo en El Pris.

Concluyo con la tesis de Alegret, matizada: no es un sector en extinción sino con alta capacidad de adaptación, pero esa capacidad depende de que la unidad doméstica pueda seguir combinando actividades, y ahí es donde aprietan los retos europeos.

Bibliografía del tema

  • Alegret, J. L. (1987). Els armalladers de Palamós: una aproximació a la flota artesanal des de l'antropologia marítima. Diputación de Girona.
  • Blehr, O. (1963). Action groups in a society with bilateral kinship: A case study from the Faroe Islands. En A. Spoehr (Ed.), Maritime adaptations (pp. 155-161).
  • FAO. (2012). The state of world fisheries and aquaculture. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
  • Forman, S. (1970). The raft fishermen: Tradition and change in the Brazilian peasant economy. Indiana University Press.
  • Frangoudes, K., Marugán-Pintos, B. y Pascual-Fernández, J. J. (2008). From open access to co-governance and conservation: The case of women shellfish collectors in Galicia (Spain). Marine Policy, 32(2), 223-232.
  • McCay, B. J. (1978). Systems ecology, people ecology and the anthropology of fishing communities. Human Ecology, 6(4), 397-422.
  • Pascual Fernández, J. (1991). Entre el mar y la tierra. Los pescadores artesanales canarios. Ministerio de Cultura e Interinsular Canaria.
  • Pascual-Fernández, J. J., Pita, C. y Bavinck, M. (Eds.). (2020). Small-scale fisheries in Europe: Status, resilience and governance. Springer.
  • Siches Cuadra, C. (1987). El procés de transformació socioeconòmica en una comunitat de pescadors de La Selva (Girona). Altafulla.
Antropología Marítima · ULL · Tema III

Apropiación del espacio marino: territorialidad y múltiple uso

Mis apuntes sobre cómo se posee lo que no se puede cercar, y qué pasa cuando ese espacio empieza a llenarse de gente que no pesca

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Para situarme

De dónde vengo y adónde voy con este tema

En el Tema I dejé establecido que el mar no se cerca y que el saber sobre el medio es el principal medio de producción. Este tema es la consecuencia lógica de las dos cosas: si no puedo poner una valla, la pongo con información. Y en el Tema IV veré qué ocurre cuando el Estado intenta ordenar ese espacio desde fuera.

Lo que tengo que poder explicarQue en el mar hay territorialidad aunque no haya propiedad, y de qué está hecha.
Lo que tengo que poder discutirPor qué «la mar es de todos» es un mito, y por qué Hardin se equivoca al deducir de él la tragedia.
Lo que tengo que poder aplicarCómo se traduce todo esto en los conflictos actuales por el litoral, con casos concretos.
3.1

Las formas de territorialidad

Territorialidad sin propiedad

Empiezo separando dos cosas que en tierra van juntas y en el mar no: propiedad y territorialidad. La propiedad es un título sobre un espacio delimitado. La territorialidad es la capacidad efectiva de controlar quién usa un espacio y cómo. En el mar puede haber territorialidad intensa sin ninguna propiedad reconocida, y esa disociación es lo que me interesa retener.

La territorialidad marina se sostiene sobre tres soportes que conviene que distinga bien, porque en el examen puedo desarrollarlos como una tipología:

Institucional. Una organización con capacidad de asignar puestos y excluir. El caso más nítido que conozco es la Comunidad de Pescadores del Palmar que estudia Sanmartín en la Albufera: otorga los puestos de pesca, controla las técnicas empleadas y ejerce una apropiación casi exclusiva del territorio. Los propios pescadores la reconocen como mare del poble, gestora de lo que ha sido su historia y su presente. Andreu i Tomás documenta algo parecido en el Delta del Ebro con la Cofradía de San Pedro, y ahí aparece además una disociación jurídica reveladora: la cofradía tiene el derecho de usufructo sobre el espacio lacustre mientras contenga recursos piscícolas, pero si las aguas se desecan, la zona pasa de inmediato a manos de su propietario jurídico. Del agua a la tierra cambia el dueño.

Cognitivo. Cuando no hay institución que reparta, el control se ejerce sabiendo dónde está el recurso y evitando que otros lo sepan. Es la forma dominante en la pesca artesanal canaria, y la que desarrollo en el epígrafe 3.3.

Coercitivo. La defensa directa del espacio: retirar o cortar los aparejos ajenos, presionar a los de fuera, llegar al enfrentamiento abierto. Aparece cuando fallan los dos anteriores, y es el material del epígrafe 3.6.

Conviene que recuerde que los casos clásicos de la bibliografía van en la misma dirección: los lobster fiefs de Maine que describe Acheson, con territorios de hecho defendidos por grupos de pescadores sin ningún respaldo legal, o la territorialidad entre los pescadores islandeses que analiza Pálsson. Ninguno de esos territorios existe en el registro de la propiedad, y todos funcionan.

3.2

La información como medio de producción

Adquisición, salvaguarda y transmisión controlada

Aquí retomo lo del Tema I y le doy la vuelta política. Si el conocimiento del medio —fondos, corrientes, comportamiento de las especies, marcas en tierra para situarse— es lo que hace productivo a un pescador, entonces ese conocimiento es capital. Y como todo capital, se acumula, se hereda, se protege y se disputa.

El circuito tiene tres momentos que me conviene distinguir. La adquisición es lenta y práctica: años embarcado, primero como rapaz, observando y probando. La salvaguarda es el secreto propiamente dicho. Y la transmisión controlada es la parte más interesante, porque explica por qué el reclutamiento por parentesco que vi en el Tema II no es una supervivencia arcaica: se enseña a quien no va a competir contigo, o a quien, si compite, lo hará dentro de la misma unidad doméstica.

Alegret señala en Palamós exactamente esta doble cara: el acceso a los medios intelectuales imprescindibles para la producción se preserva mediante el secreto tanto en lo referente a las técnicas como, sobre todo, a la localización exacta de los pesqueros; y el intercambio de información por canales informales es consustancial a la pertenencia a un grupo. Es decir, el secreto no aísla a cada pescador: dibuja fronteras entre grupos.

Nota para mí Esto es lo que enlaza los tres primeros temas y lo que debería usar como bisagra si me piden relacionar contenidos: el saber es el medio de producción, el secreto es la forma de propiedad y el grupo de parentesco es la unidad que lo hereda. Con esa frase tengo el armazón de media asignatura.
3.3

El secreto como forma de territorialidad

Estrategias de espionaje y de defensa

Este es el epígrafe con más sabor etnográfico del tema y el que más rendimiento me da si me toca desarrollar un caso. La lógica es sencilla de enunciar: si no puedo impedir físicamente que otro cale sus nasas donde calo yo, sí puedo impedir que sepa dónde calarlas. El secreto sustituye a la valla.

Qué se guarda

Las marcas: alineaciones de puntos en tierra que permiten volver a un pesquero exacto. También los fondos productivos, los momentos del ciclo en que rinde cada zona y las artimañas propias de cada arte.

Cómo se guarda

Salir de noche o antes que nadie, dar rodeos para despistar, calar sin testigos, no responder por radio, mentir sobre las capturas o sobre el lugar. La discreción es una virtud profesional, no un rasgo de carácter.

Cómo se rompe

La observación desde tierra, el seguimiento de las embarcaciones, la lectura de las capturas descargadas. Y, sobre todo, la tecnología: el GPS y la sonda hacen accesible lo que antes exigía años de aprendizaje.

Lo que más me interesa de aquí es la consecuencia contemporánea, porque la voy a necesitar en el Tema IV. Si el secreto era la forma de apropiación y la tecnología lo vuelve inútil, los pescadores se quedan sin su mecanismo histórico de control del territorio. Pascual-Fernández lo plantea como uno de los argumentos que explican por qué los pescadores profesionales llegan a demandar la creación de áreas marinas protegidas: las estrategias previas de apropiación basadas en el conocimiento son cada vez más irrelevantes, y las formas de defensa perimétrica, antes antieconómicas, ahora resultan factibles. La reserva marina viene a hacer, con papel oficial, lo que antes hacía el silencio.

3.4

«La mar es de todos»: la historia de un mito

Y el inicio de la polémica sobre los recursos comunes

La frase la dicen los propios pescadores, y esa es la trampa. Funciona como una ideología profesional igualitaria —nadie es dueño del mar, todos tenemos el mismo derecho a probar suerte— que convive perfectamente con prácticas de exclusión muy efectivas. Cuando un pescador dice que la mar es de todos, casi siempre está reclamando su derecho a entrar en un sitio, no renunciando al suyo sobre otro.

En el plano histórico, el mito se desmonta solo. En pocos años se pasó de una cierta laxitud en la expresión de la soberanía sobre la franja marina adyacente a cada nación a una zona económica exclusiva de doscientas millas casi universal. El mar se ha ido cerrando, y lo ha hecho de arriba abajo.

La tragedia de los comunes y su crítica

Hardin publica en 1968 el argumento que va a dominar el discurso durante décadas: en un recurso de acceso libre, a cada usuario le conviene individualmente extraer una unidad más, y la suma de decisiones racionales produce la ruina colectiva. De ahí deduce que solo hay dos salidas, privatizar o estatalizar.

La objeción antropológica —que es la que tengo que saber desarrollar, porque es el eje del tema— es que Hardin confunde libre acceso con gestión comunal. La mayoría de los territorios de pesca históricamente documentados no eran espacios sin dueño sino espacios con reglas: informales, no escritas, pero vigentes y vigiladas por la propia comunidad. McCay y Acheson articulan esa crítica en The question of the commons, y los sistemas precoloniales del Pacífico que recogen Johannes y Ruddle la ilustran: liberar el exceso de capturas, vedas, tabúes sobre ciertas áreas equivalentes a zonas de veda estricta, zonas reservadas para pescar solo con mal tiempo, restricciones de artes permitidos.

Si esas normas me suenan a las herramientas de gestión de hoy es porque lo son: la implicación de los usuarios en la gestión de los recursos no tiene nada de nuevo.Anotación mía a partir de la presentación sobre cogestión y gobernanza

Dicho eso, no quiero caer en el idealismo inverso. Que existan reglas comunales no significa que siempre funcionen ni que sean equitativas: pueden excluir a los recién llegados, reproducir jerarquías internas y colapsar cuando cambian la tecnología o el mercado. Lo que la crítica desmonta es el automatismo del argumento, no la posibilidad del colapso.

3.5

Las cuatro formas de acceso a los recursos

La tipología que ordena todo el debate

Esta clasificación es la que me permite responder con precisión en vez de con impresiones. Cada régimen define quién puede entrar, quién decide y quién vigila.

Libre acceso

Nadie está excluido y no hay reglas de uso. Es el supuesto de Hardin y, en realidad, una situación históricamente rara y casi siempre reciente: aparece cuando se rompen instituciones previas.Ejemplo: el marisqueo gallego antes de los noventa.

Gestión comunal

Un grupo definido tiene derecho de uso y establece reglas de acceso, turnos, artes y temporadas, con vigilancia interna. Ni propiedad privada ni Estado.Ejemplo: el Palmar, el Delta del Ebro, los lobster fiefs.

Gestión estatal

El Estado se atribuye la titularidad y regula licencias, cuotas, vedas y zonas. Es el modelo dominante en la ordenación pesquera contemporánea.Ejemplo: la zona económica exclusiva y las reservas declaradas por orden ministerial.

Propiedad privada

Derechos individuales transferibles sobre el recurso o el espacio. Poco frecuente en la pesca de captura; más habitual en acuicultura y en sistemas de cuotas individuales.Ejemplo: concesiones acuícolas.
Nota para mí En la realidad casi nunca encuentro un régimen puro: lo habitual son solapamientos. Una reserva marina canaria es gestión estatal en el papel, comunal en la práctica cotidiana de vigilancia, y con presión de intereses privados por el turismo. Si respondo describiendo la tipología y luego mostrando el solapamiento en un caso concreto, la respuesta gana bastante.

A esta tipología le añado los sistemas de conocimiento indígena, que no son un quinto régimen sino la base cognitiva sobre la que se sostienen los comunales: el conjunto de saberes locales acumulados sobre el ciclo del recurso y su reproducción, que permiten diseñar reglas ajustadas al ecosistema concreto. La gestión pesquera contemporánea los ha ignorado durante mucho tiempo y solo recientemente empieza a reconocerlos —y aun así, como veré en el Tema IV, sigue habiendo una jerarquía clara entre el saber técnico-científico y el local.

3.6

Conflictos por el control del territorio

Envidia, enfrentamientos y guerras de los artes

Los conflictos por el territorio no son un fallo del sistema: son el sistema funcionando. Y me conviene tener claros los dos niveles en que se producen, porque tienen lógicas distintas. Los dos casos canarios que trabaja Pascual Fernández me sirven exactamente para eso.

Dentro de la comunidad · las nasas que desaparecen

En Agaete, la competencia ecológica entre técnicas enfrentadas —el chinchorro frente a las nasas grandes— se manifiesta en la desaparición de aparejos. No es solo robo: es un mensaje sobre quién tiene derecho a calar dónde.

Aquí el conflicto se procesa con los recursos de la propia comunidad: la envidia, la murmuración, la presión sobre el que se pasa de la raya. Nadie denuncia, porque hay que seguir conviviendo.

Entre comunidades · la guerra del trasmallo

Cuando los que entran son de fuera, el conflicto cambia de escala y de forma. Se vuelve colectivo, se explicita y busca aliados externos: la cofradía, la administración, la prensa.

La comunidad, que hacia dentro está atravesada por rivalidades, hacia fuera actúa como un solo cuerpo. Es un caso de libro de cómo la frontera se construye en el conflicto.

La lección general que extraigo: la envidia y el secreto no son defectos morales de los pescadores, sino los mecanismos sociales con que se regula un acceso que ninguna ley regula. Leerlos como pintoresquismo sería justo el error que la antropología marítima vino a corregir.

3.7

El múltiple uso: cuando los que llegan no pescan

Turismo, pesca recreativa, buceo, acuicultura

Hasta aquí todos los actores del tema competían por el mismo recurso. La novedad contemporánea es que el litoral se ha llenado de gente que no quiere el pescado, sino el espacio. Y eso cambia la naturaleza del conflicto, porque ya no hay un lenguaje común en el que negociar.

Pesca profesional
Pesca recreativa
Buceo
Conservación
Turismo
Acuicultura

La tensión de fondo con el turismo la formulé ya en la respuesta que desarrollé sobre este asunto y me sigue pareciendo la formulación correcta: es una tensión entre el mar como espacio de producción y el mar como espacio de consumo estético. Para el pescador el mar es trabajo; para el turista es ocio. Con el buceo recreativo pasa algo parecido: lo que para unos es fuente de ingresos y disfrute, para otros se vive como una invasión de su espacio habitual de trabajo.

Para la pesca artesanal esto es especialmente delicado porque su actividad depende de la proximidad a la costa y de zonas muy concretas, conocidas y trabajadas durante generaciones. Cuando una parte de ese espacio se transforma en reserva, en zona turística o en área de uso exclusivo para otra actividad, no se pierde solo un caladero: se pierde una parte del territorio simbólico y productivo. Por eso muchos de estos conflictos no son solo económicos, sino identitarios.

El conflicto que más me va a servir: profesionales frente a recreativos

Es el caso español por excelencia y el que Pascual-Fernández señala como uno de los retos fundamentales para la gobernabilidad de las áreas protegidas. Las regulaciones españolas tienden a prohibir la pesca recreativa desde embarcación mientras permiten a los profesionales pescar con artes tradicionales como la liña o el anzuelo, y eso ha generado conflictos en Tenerife, Girona o Mallorca.

Lo revelador es que en todos esos casos la iniciativa de crear la reserva partió de los profesionales, y en algunos los recreativos consiguieron retrasar o parar los proyectos. Es decir: las áreas marinas protegidas pueden interpretarse como mecanismos territoriales destinados a evitar la presión de miles de embarcaciones recreativas. Vuelve a aparecer la idea del epígrafe 3.3 —la reserva como sustituto oficial del secreto— y con ella entro directamente en el Tema IV.

Para comprobar si lo tengo

Cuatro microtemas

Los escribo en quince o veinte líneas, que es el espacio real del examen, y solo después despliego mis propias notas de contraste.

1. Analiza los problemas de la gestión del espacio marino en las poblaciones litorales y la competencia entre la pesca artesanal y otras actividades.

Arranco por qué el mar no se ordena como la tierra —sin cercas, sin límites visibles, dinámico y compartido— y por la gestión tradicional mediante conocimiento local y normas implícitas, que no es ausencia de orden sino ordenación flexible. El choque llega cuando ese sistema se encuentra con mapas, delimitaciones administrativas y normas rígidas.

Después el núcleo: la superposición de usos y el «encogimiento» del territorio pesquero; la dimensión identitaria de la pérdida; la tensión producción frente a consumo estético; la regulación externa que quita control; y el desajuste de escalas. Cierro señalando que gestionar el espacio marino es negociar entre formas distintas de entender el mar, y que la dificultad está en que la artesanal no acabe siendo la parte débil.

2. ¿Por qué puede afirmarse que el secreto es una forma de territorialidad?

Enlazo con el Tema I: si el saber sobre el medio es el principal medio de producción, controlarlo equivale a controlar el acceso. Desarrollo el circuito —adquisición lenta, salvaguarda, transmisión controlada— y las prácticas concretas: marcas, rodeos, silencio por radio.

Remate que distingue la respuesta: el secreto dibuja fronteras entre grupos, no entre individuos aislados, y explica el reclutamiento por parentesco. Y la vuelta de tuerca contemporánea: el GPS y la sonda vacían el secreto de eficacia, lo que empuja a buscar formas perimétricas y oficiales de defensa del territorio.

3. Expón y discute críticamente la tragedia de los comunes aplicada a la pesca.

Expongo primero el argumento de Hardin con honestidad, incluida su conclusión política —privatizar o estatalizar—, antes de discutirlo. La objeción central es la confusión entre libre acceso y gestión comunal.

Sostengo la crítica con evidencia: los sistemas del Pacífico documentados por Johannes y Ruddle, el Palmar, el Delta del Ebro, los lobster fiefs. Y me cuido de no caer en el idealismo inverso: las instituciones comunales pueden ser excluyentes y pueden fallar; lo que se desmonta es el automatismo del argumento, no la posibilidad del colapso.

4. Describe las cuatro formas de acceso a los recursos e ilustra sus solapamientos con un caso.

Defino los cuatro regímenes por tres criterios constantes: quién puede entrar, quién decide las reglas y quién vigila. Insisto en que el libre acceso puro es históricamente raro y suele ser un producto reciente de la ruptura de instituciones previas.

Después el caso, que es donde se gana la nota: una reserva marina canaria como gestión estatal en el papel, comunal en la vigilancia cotidiana y atravesada por intereses privados turísticos. Menciono los sistemas de conocimiento indígena como base cognitiva de los comunales, no como quinto régimen.

Bibliografía del tema

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  • Sanmartín Arce, R. (1982). La Albufera y sus hombres. Akal.
Antropología Marítima · ULL · Tema IV

Antropología, administración y política pública: la gobernanza del mar y el litoral

Mis apuntes sobre por qué administrar una pesquería es administrar personas, y sobre qué hace falta para que esa administración funcione

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Para situarme

Este es el tema donde converge todo lo anterior

El Tema I me dio la especificidad del recurso, el II la de la unidad productiva y el III la del territorio. Aquí entra el cuarto actor: la administración. Y la pregunta deja de ser cómo viven los pescadores para pasar a ser quién decide sobre ellos y con qué información.

Lo que tengo que poder defenderQue la gestión pesquera no es un problema biológico con añadidos sociales, sino un problema social desde el principio.
Lo que tengo que manejar con precisiónLa diferencia entre gobierno, gestión, gobernanza y gobernabilidad. Son cuatro cosas distintas y las confundo con facilidad.
Lo que tengo que ilustrarEl punto cero, con casos contrastados: La Restinga y Os Miñarzos frente a La Graciosa.
4.1

Los barcos no pescan, los pescadores sí

Qué es una pesquería y por qué la definición decide el resto

Esta afirmación programática sintetiza toda la postura de la antropología marítima ante la administración de pesquerías, y me conviene entender bien por qué. En la ordenación pesquera no se trabaja directamente sobre la biomasa marina: el hecho administrativo tiene lugar sobre las poblaciones de pescadores. Los organismos encargados de controlar la pesca se preocupan de la situación de las especies, pero las medidas que toman inciden únicamente sobre el esfuerzo pesquero y, por tanto, sobre quienes lo realizan. La administración de pesquerías administra pescadores, y solo a través de ellos pretende administrar unos recursos comunes.

Digo «pretende» a conciencia, porque otros factores que afectan a las especies —la contaminación, los vertidos de escombros o tierra— no reciben ni de lejos la misma atención. Se asume un esquema condicional simple: el antecedente es el esfuerzo pesquero, el consecuente el estado de las poblaciones, y la percepción que de él tienen los administradores actúa como retroalimentación sobre las unidades productivas.

Dos definiciones de pesquería, y por qué elijo la segunda

Definición biológica. Una pesquería es un conjunto de especies, su morfología y su distribución geográfica y temporal. Es la que emplean habitualmente los biólogos pesqueros.

Definición social. Un sistema social históricamente definido que incluye varias categorías de pescado, productores, personas dedicadas al procesado y consumidores. Es la que han adoptado mayoritariamente los antropólogos de la pesca.

Pero incluso esa segunda definición arrastra un problema que Pascual Fernández señala y que me parece el punto más fino del texto: en ella se sigue considerando a la administración como exógena al sistema. Y esa posición exógena es más que cuestionable, porque los administradores están muy conectados con productores, industrias de procesado y consumidores, y todos se ven afectados por las reglas que aquellos imponen. Introducir el hecho administrativo dentro del sistema permite examinar su función controladora sobre las demás instancias de la pesquería.

Nota para mí Este movimiento —meter al administrador dentro del sistema que analizo— es lo que abre las dos líneas de trabajo del tema: la antropología para la administración, que aporta datos y explicaciones, y la antropología de la administración, que estudia cómo se toman las decisiones, qué presiones existen y qué intereses salen beneficiados por la propia estructura del proceso administrativo. La segunda es la que Pascual Fernández llamaba, en 1989, un campo virgen.
4.2

El problema de los soft data

Datos que existen, datos que faltan y datos que están mal

Aquí tengo el argumento empírico más contundente de todo el tema, y además es canario, así que lo puedo usar sin depender de literatura ajena.

Los datos que maneja la administración pesquera se reducen básicamente a inventarios de barcos con la potencia de sus motores, recuentos de capturas anuales, número de pescadores por comunidad y estudios sobre la plataforma submarina. Y muchos de ellos son directamente erróneos. El ejemplo que recoge Pascual Fernández: un voluminoso informe oficial sobre recursos de Gran Canaria atribuía a la comunidad de Agaete unas catorce falúas con motorización de entre diez y quince caballos, más tres mayores, con datos de 1983. La realidad es que el número de falúas podía ascender a unas cuarenta y sus motorizaciones pasaban muchas veces de los cuarenta y cinco caballos, llegando en ocasiones a setenta.

Un índice de error del 200 % en algo tan observable como el número de embarcaciones de un pueblo. Si eso falla, ¿qué fiabilidad concedo a las capturas de todo un año?Mi lectura del caso de Agaete, a partir de Pascual Fernández (1989)

El segundo problema no es de exactitud sino de naturaleza. Blake lo formulaba para el caso indio: las cooperativas y los departamentos de pesquerías existen dentro de marcos organizativos que pueden proveer los datos necesarios para comprender los departamentos, pero no están suficientemente informados sobre los pescadores como para ofrecer una imagen precisa de su cultura más allá de recuentos estadísticos. Esa falta de soft data —información cualitativa y precisa sobre las cuestiones que contextualizan y enlazan los datos de población, barcos, artes y capturas— provoca que los datos duros carezcan de sentido y resulten incomprensibles aunque sean ciertos. No basta con conocer elementos aislados: hay que saber cómo se enlazan y cómo interaccionan.

Y hay un tercer problema, de método. La política investigadora en las islas también ha fallado: los trabajos emprendidos por científicos sociales con auspicio de organismos oficiales pecaron de querer abarcar demasiado en muy poco tiempo, con metodologías de encuesta y poca observación directa que pudiera falsar los datos de los informantes. Pollnac lo generaliza: se espera de los científicos sociales que conduzcan su investigación en un período irrealmente corto, sea por fallos de las agencias promotoras o por no percibir la complejidad de las variables implicadas.

Por qué esto importa: las cuatro implicaciones

Las medidas de administración pesquera, sobre todo si se enfocan como conservacionistas, pueden tener para los pescadores implicaciones significativas en cuatro grandes apartados que conviene que memorice, porque son un esquema perfecto de respuesta:

1 · IngresosReducción de los ingresos de las unidades productivas.
2 · EstructuraCambios en la estructura de la pesquería.
3 · DesplazamientoDesplazamiento de pescadores fuera de la actividad.
4 · PercepciónPercepción de las medidas o reglas como malas o caprichosas.

Un descenso en los ingresos o un desplazamiento hacia otras actividades puede resultar traumático si no se evalúa previamente su magnitud. Y la cuarta implicación es la que enlaza con todo lo que viene después: una norma percibida como caprichosa se incumple, por muy correcta que sea técnicamente.

4.3

¿Monopolio biológico o trabajo transdisciplinar?

Consejos de gestión en Estados Unidos y Consejos Consultivos en Europa

El argumento de fondo es sencillo: si uno de los fines de la administración pesquera es conservar el pescado, se pasa con demasiada facilidad de ese principio a la asunción gratuita de que para lograrlo basta con saber mucho de pescado, y de que no es tan fundamental conocer la industria pesquera ni la vida de los trabajadores del mar. Con ese enfoque se escapan tanto el grupo social de los pescadores como el sector de transformación y los consumidores. Y como pescado y pescadores forman parte del mismo ecosistema, estudiar cada uno por separado resulta, cuando menos, irrelevante.

Frente a eso, el modelo que me interesa retener es el de los Scientific and Statistical Committee de los Management Councils norteamericanos. El del Golfo de México estaba compuesto, con datos de 1985, por siete biólogos, dos economistas, un abogado, un sociólogo y un antropólogo. Su función era proveer consejo experto al Consejo sobre el desarrollo de la política de administración, la preparación de planes y la efectividad de estos una vez en operación. Otra experiencia interesante fue crear dos subcomités, uno de biólogos y otro de ciencias sociales, que analizaban por separado las propuestas, intercambiaban síntesis de sus posturas y elevaban recomendaciones a un Consejo formado por pescadores deportivos y profesionales, representantes del sector de transformación, mayoristas y consumidores.

El equivalente europeo son los Consejos Consultivos, órganos por pesquería y por cuenca donde se sientan sector, científicos, ONG y administración. Comparten con el modelo americano la intención y buena parte de las limitaciones: quién está representado, con qué peso y si sus aportaciones vinculan o solo asesoran.

Nota para mí Que una pesquería no ha de administrarse únicamente con fines biológicos, sino atendiendo también a metas sociales —incluyendo lo cultural—, económicas y ecológicas, es la conclusión que Acheson y Laxe defendían ya en los ochenta. Si me piden argumentar la utilidad de la antropología en la gestión, esta es la línea: no se trata de añadir sensibilidad social a una decisión técnica, sino de reconocer que la decisión nunca fue solo técnica.
4.4

Gobierno, gestión, gobernanza

Y los tres modelos institucionales

Tres términos que tiendo a usar como sinónimos y que en el examen tengo que distinguir con precisión. Gobierno es el aparato institucional y su autoridad formal. Gestión es el conjunto de operaciones técnicas para administrar un recurso: cuotas, vedas, licencias. Gobernanza, en la definición de Kooiman y sus colaboradores, es el conjunto de interacciones públicas y privadas desarrolladas para solucionar problemas sociales, incluyendo la formulación de los principios que guían esas interacciones: transparencia, equidad, corresponsabilidad, legitimidad y consistencia.

La diferencia práctica está en el foco. El modo tradicional de gobierno es jerárquico y rígido: autoridad y responsabilidad centralizadas, liderazgo de arriba abajo, énfasis en la aplicación de la ley y el control, metas definidas desde arriba. Gobernar con gobernanza significa entender el sistema como abierto, con múltiples grupos de actores interactuando, cada uno con sus intereses: autoridad descentralizada, liderazgo difuso, énfasis en el autocontrol basado en el compromiso y metas definidas en red. Gobernar, dicho breve, no es mandar sino coordinar relaciones y negociar el conflicto.

Autogestión · autogobierno

Muchas poblaciones han gestionado recursos de forma autónoma a lo largo de la historia, sin intervención estatal relevante.Es el mundo de los comunales del Tema III.

Cogestión · cogobernanza

La gestión implica tanto a las sociedades locales como al Estado, en grados variables de reparto de poder y responsabilidad.Es el modelo que defiende la asignatura.

Gobernanza jerárquica

El Estado gobierna con escasa participación de los usuarios; intervención de arriba hacia abajo.Sigue siendo el modelo dominante en la práctica.

Lo importante es que ninguno de los tres es el bueno en abstracto: cada uno resulta adecuado para escenarios específicos, y en sociedades con Estado siempre habrá algo del tercero. La combinación se rige por el principio de subsidiariedad — que cada decisión se tome en el nivel más bajo capaz de tomarla bien.

4.5

Gobernanza interactiva y gobernabilidad

El cuadro que tengo que saber reproducir

La gobernanza interactiva parte de reconocer el carácter multidimensional del sistema a gobernar. Este presenta cinco propiedades, y para cada una el sistema de gobierno necesita una cualidad correspondiente y una función institucional que la haga operativa. Este es el esquema de Jentoft y es, con diferencia, el contenido con más rendimiento del tema.

Sistema a gobernarCualidad del sistema de gobiernoFunción institucional
Diversidad
variabilidad espacial en las condiciones naturales, sociales y culturales
→Sensibilidad→Contextualización
Complejidad
elementos que interaccionan, se superponen y dependen entre sí, a menudo en conflicto
→Inclusividad→Coordinación
Dinámica
fluctuación y cambio por tensiones dentro de un sistema o entre sistemas
→Flexibilidad→Aprendizaje
Vulnerabilidad
sistemas frágiles, difíciles de gestionar y de predecir
→Precaución→Resguardo

A esas cuatro hay que añadir la escala variable: a veces muy grande, a veces muy reducida, y casi nunca coincidente con la escala a la que se legisla. Es el mismo desajuste de escalas que anoté en el Tema II entre normativa europea y actividad local.

La gobernabilidad no es sinónimo de gobernanza: es la relación entre el sistema a gobernar y el sistema de gobierno, y la calidad de su interacción. Preguntar por la gobernabilidad de una pesquería o de un área protegida es preguntar si ese emparejamiento funciona. Y la respuesta puede ser que no: Jentoft insiste en que la gobernabilidad tiene límites, y que no todos los escenarios permiten las mismas posibilidades.

Los principios de la gobernanza

EfectividadPrimer orden: solución de problemas y creación de oportunidades.
LegitimidadSegundo orden: creación de las instituciones de gobierno.
Responsabilidad moralTercer orden: constituye una visión de la gobernanza en sí misma.

Y los de procedimiento

TransparenciaRendición de cuentasComprensividadInclusividadRepresentatividadInformaciónEmpoderamiento
El problema que no puedo pasar por alto es el del poder: cómo se define quiénes son los usuarios implicados, por quién, qué voz se les da y cómo se toman en cuenta sus palabras. Con frecuencia la voz se le acaba dando a los que ya son poderosos. Si escribo sobre participación sin mencionar esto, la respuesta se queda en ingenua.
4.6

El punto cero

La fase de preimplementación decide el futuro de un área protegida

El concepto lo formulan Chuenpagdee y Jentoft, y es la aportación más específica del grupo de investigación al que pertenece la asignatura. La idea es que la etapa de preimplementación es tan importante como la implementación: si el comienzo es inadecuado, puede que la iniciativa no tenga éxito por mucho que se intente después.

Los elementos que hay que decidir en ese momento inicial son: quién debería estar implicado, quiénes deberían conducir el proceso, cómo debería comunicarse y discutirse la idea, y cómo deberían tomarse las decisiones y asegurarse los compromisos.

Derecho a saber. Los usuarios implicados tienen derecho a conocer cómo les afectará la figura: beneficios, sacrificios, riesgos y derechos.

Los procesos informales cuentan tanto como los formales. Son especialmente relevantes de cara al cambio de imágenes.

La confianza es absolutamente esencial, y el punto cero es la ventana de oportunidad para construirla. No hay una segunda.

Un elemento clave es quiénes son los promotores, porque eso influye de forma decisiva en las percepciones futuras del diseño institucional. La inspiración de los proyectos ha venido con demasiada frecuencia de la academia o de grupos conservacionistas, con largos períodos entre las primeras propuestas de extraños y la adopción de esas imágenes por los usuarios. Los mejores casos son aquellos en que los promotores son los grupos de usuarios implicados definitivos, los que reúnen legitimidad, urgencia y poder en el sentido de Mikalsen y Jentoft. Los peores, los que se imponen casi de arriba abajo.

También el marco temporal es decisivo: una vía rápida para construir un área protegida suele ser contraproducente, y muchos proyectos llevan más de cinco años desde las primeras propuestas hasta la implementación. En ese tiempo hay que proporcionar información, cambiar imágenes, compartir experiencias, alcanzar consenso y diseñar instituciones. Las imágenes, en el sentido de Kooiman y Bavinck, son los juicios y asunciones sobre elementos fundamentales como la relación entre sociedad y naturaleza o el papel del gobierno; uno de los procesos centrales al construir un área protegida es lograr que converjan entre grupos con intereses distintos.

4.7

Las áreas marinas protegidas en España y en Canarias

Cuarenta años de figuras superpuestas

Antes de entrar en los casos, conviene que sitúe la cuestión conceptualmente. Un área marina protegida no es una solución técnica: es una institución social, un hecho social total en sentido maussiano, cuya complejidad trasciende la conservación. Hablar de una implica hablar de reglas —más o menos explícitas, formales o informales— que regulan el acceso o el disfrute que un individuo o grupo puede hacer de un elemento o territorio marino. Esas reglas forman parte de sistemas más amplios de relaciones sociales, no tienen por qué vincularse con la conservación, no están exentas de conflicto y no tienen por qué ser democráticas. Toda iniciativa de protección genera siempre un juego de inclusiones y exclusiones, y de legitimidades.

Además, una figura de este tipo hace tres cosas a la vez: adjudica derechos, preserva usos o excluye usuarios; facilita el mantenimiento del patrimonio marítimo y las culturas costeras, o conduce a su deterioro; y crea potencialmente una atracción turística, con todas sus ventajas y sus problemas.

Las tres etapas en España

Conservación contemplativa

Iniciativas con énfasis en propósitos científicos, educativos y contemplativo-recreativos. Formalmente, la primera es el Refugio Nacional de Caza de las Islas Chafarinas, declarado en 1982 al amparo de la ley de caza de 1970.El marco jurídico es cinegético, no marino.

Repoblación pesquera

Iniciativas orientadas a favorecer la repoblación de stocks y hábitats clave para los pescadores profesionales. El Real Decreto 681/1980 reconoce la sobrepesca y permite limitar el esfuerzo; la Orden de 1982 regula la repoblación y legitima a cuatro colectivos: administración pesquera, militares, Instituto Español de Oceanografía y pescadores.La mayoría de las reservas españolas nacen aquí.

Agendas europeas

Gestión acorde con la Red Natura 2000. La Ley 42/2007 mira por primera vez más allá del territorio nacional y promueve la conectividad; la Ley 41/2010 introduce la planificación del medio marino y la Red de Áreas Marinas Protegidas.Resultado: un mosaico de etiquetas superpuestas.

Una consecuencia que me interesa subrayar: las áreas marinas protegidas españolas se han implementado formalmente como espacios de múltiple uso con distintos grados de restricción, lo que las diferencia enormemente de la imagen popular internacional de la veda estricta o no-take zone. Y suelen obedecer a una visión en la que la naturaleza aparece siempre relacionada con la gente; cuestión distinta es con qué grupos sociales.

El cuadro comparativo que tengo que saber usar

ReservaPromotoresCiencias sociales en el diseñoPercepción de los pescadoresGobernabilidad
Illes MedesTurismo, conservacionistas y científicos; profesionales en minoríaNoMarginadosBaja
La GraciosaPrácticamente impuesta desde arribaNoNo muy buena; problemas dentro de la cofradíaBaja
La RestingaCofradía de pescadoresNoBuena: ellos fueron los promotoresAlta
La PalmaMixtoNoDiversa; problemas con las cofradíasMedia
Os MiñarzosCofradía; los pescadores son la mitad de la comisiónSíBuena: fueron los promotoresAlta
Nota para mí La columna que lo explica casi todo es la primera. Donde promovieron las cofradías —La Restinga y Os Miñarzos—, la reserva se vivió como herramienta propia para proteger el recurso y el territorio. Donde se impuso desde fuera, aparecieron resistencias y conflictos duraderos. Y donde intervinieron científicos sociales en el diseño, se prestó atención al sistema socioeconómico y no solo al natural. Esa es la demostración empírica de que el punto cero importa.

Dos cronologías para contrastar

RMIP La Restinga · El Hierro
RMIP Lira · Galicia
Las primeras propuestas las realizan científicos. Los pescadores las rechazan.
Finales
de los 80
Percepción creciente de un medio en peligro.
1990
Percepción de una comunidad pesquera fuerte pero amenazada.
Negociación con científicos y administración. Se plantea una Reserva Marina de Interés Pesquero con el fin principal de asegurar la sostenibilidad de la pesca artesanal.
1995-96
Conversaciones informales entre pescadores y científicos, todavía sin un modelo claro de área protegida.
2002
El desastre del Prestige. Las cofradías se implican decisivamente en la recuperación.
2005
Pescadores y científicos empiezan a diseñar juntos una reserva siguiendo el modelo de La Restinga.
2007
Se crea la reserva con una fuerte implicación de los pescadores.

Los elementos comunes a ambos casos son cinco, y los uso como esquema de respuesta: existía algún tipo de liderazgo, en la administración o en el sector; los recursos podían mejorarse o preservarse; había instituciones o experiencias previas de cogestión; en ambos se cambiaron mentalidades, costumbres y formas de hacer las cosas; y el proceso de transformación y creación de nuevas instituciones, que llevó tiempo, fue decisivo. La presencia de cofradías resultó especialmente importante.

La Restinga y la erupción de 2011: la prueba de resistencia

En 2011 un volcán submarino entró en erupción en las costas de La Restinga, afectando a la zona protegida y manteniendo en suspenso todas las actividades humanas de su entorno durante meses. Lo revelador es cómo respondió cada sector: las actividades del sector primario resistieron mucho mejor el parón que las del terciario, en parte por la dependencia y el dinamismo del sistema turístico, donde son frecuentes individuos y familias con poco arraigo en la isla.

Pero también se debió a la capacidad de movilización y acción colectiva de los pescadores artesanales, que contaban con liderazgos fuertes y una gran experiencia trabajando codo con codo con administradores, técnicos y científicos. En una crisis socioecológica, la acción desplegada por el grupo mejor organizado fue esencial para gestionar las medidas de mitigación e incluso obtuvo ventajas respecto a grupos con menor arraigo y capacidad de negociación: pescadores recreativos, empresarios de buceo y trabajadores del sector servicios.

La lección que extraigo: el capital social y político generado en torno a la reserva actuó amortiguando los efectos de un azar brusco. La vulnerabilidad no depende solo de la exposición al riesgo, sino de la capacidad de adaptación — que a su vez depende del acceso a recursos, del liderazgo, del aprendizaje y de la autoorganización.

El contrapeso, para no quedarme en el caso feliz: estudios sobre Cabo de Palos-Islas Hormigas y Cabo de Gata-Níjar son bastante menos optimistas. Señalan que el enfoque de gobernanza allí adoptado se materializa en relaciones limitadas que apenas alcanzan el principio de codecisión, que a veces ni siquiera hay coordinación entre procesos decisorios, y que eso desemboca en conflictividad y en una percepción negativa de los organismos de gestión. Y en el propio caso de La Restinga, el análisis de la gobernabilidad local muestra que la participación formal se reduce con frecuencia a lo consultivo, con escasa capacidad real de influir en las decisiones estratégicas, y que el saber técnico prevalece sobre el local.
4.8

Conflictos, sinergias y los retos que vienen

Economía azul, cambio global y problemas perversos

El panorama de la protección marina en España está hoy plagado de propuestas procedentes de colectivos a medio camino entre la sociedad civil y las administraciones. Ya no son las autoridades pesqueras las que hablan de áreas protegidas, sino asociaciones conservacionistas, plataformas ciudadanas y consejos científicos establecidos ad hoc para convocatorias de financiación. Esa pluralidad de voces puede reflejar una menguante capacidad de movilización del sector artesanal en un escenario de conservación globalizado; puede ser resultado del compromiso de posiciones ambientalistas cada vez más activas; o puede ser un reflejo bienintencionado de la tendencia a externalizar con agentes no solo servicios, sino relaciones que tradicionalmente ha mantenido el Estado con los profesionales del mar. Esa externalidad puede socavar una relación histórica que en algunos casos se remonta al siglo XII.

A esto se añade que ya no basta con tener la oportunidad política o social para crear un área protegida: hace falta también una oportunidad económica que soporte el papel de esos nuevos agentes intermediarios. De ahí que casi todo pueda enmarcarse bajo el discurso conservacionista y del desarrollo sostenible, desde una limpieza de playa hasta una jornada de pesca — se puede vivir la protección y vivir de la protección.

Los problemas perversos

La incertidumbre a la que abocan la gestión pesquera, la de las áreas protegidas y el cambio global responde a lo que Rittel llamó wicked problems: resultan de la interacción de varios factores que rara vez se conocen plenamente, que no están causados ni se hallan bajo el control de un solo actor, y que además no impactan de manera uniforme sobre los distintos grupos humanos a los que afectan. Por eso constituyen un terreno donde, de forma irremediable, hay que examinar las relaciones entre gobernantes y gobernados: son problemas difícilmente abordables por un solo agente político o económico.

Y sobre todo ello se superpone el cambio global, que obliga a recuperar el enfoque clásico sobre las estrategias de adaptación de las poblaciones humanas imbricadas con los sistemas marinos, en un escenario donde los límites de los actores tradicionales se diluyen y la escala de los impactos se extrema. Los nuevos usos —economía azul, eólica marina, minería submarina, urbanización del litoral, acuicultura industrial— no se suman al conflicto anterior: lo reconfiguran.

Construir la cogobernanza no es un proceso rápido ni sencillo: hay que prepararse para el conflicto, hace falta apoyo firme desde el gobierno, el liderazgo es esencial y no pueden esperarse resultados inmediatos.Síntesis de las conclusiones de Pascual-Fernández sobre cogestión y gobernanza

Con eso cierro el tema y me quedo con la formulación que ya desarrollé en la respuesta sobre gobernanza interactiva: la idea no es eliminar al Estado, sino que sea uno más en una red donde todos tienen responsabilidad sobre el mar y sus recursos.

Para comprobar si lo tengo

Cinco microtemas

Este tema da para más preguntas que los anteriores, y es el más probable en el examen. Los escribo en quince o veinte líneas y después contrasto.

1. ¿Por qué y para qué hablamos del enfoque de la gobernanza interactiva en la gestión de la pesca artesanal? Ilústralo con ejemplos.

Arranco por la insuficiencia de los modelos clásicos impuestos desde arriba y por la definición de gobernanza como coordinación de relaciones, no como mando. Desarrollo el porqué: el sistema a gobernar es diverso, complejo, dinámico, de escala variable y vulnerable, y unas reglas fijas y generales sobre ese mundo generan incumplimiento y desconfianza.

El para qué: legitimidad y funcionamiento. Cuando los pescadores participan, la vigilancia deja de ser solo externa y pasa a ser en parte autocontrol colectivo. Ejemplos obligados: las mariscadoras gallegas —donde el cambio no vino de una ley sino de un proceso largo de formación, organización y reconocimiento— y el contraste entre reservas promovidas desde abajo y reservas impuestas. Cierro con el punto cero.

2. Explica la afirmación «los barcos no pescan, los pescadores sí» y sus consecuencias para la administración de pesquerías.

Desarrollo que la ordenación no actúa sobre la biomasa sino sobre el esfuerzo pesquero, y por tanto sobre quienes lo realizan. Contrapongo las dos definiciones de pesquería y añado la crítica fina: incluso la definición social sigue considerando exógena a la administración, y meterla dentro del sistema abre la antropología de la administración.

Cierro con las cuatro implicaciones de las medidas conservacionistas, insistiendo en la cuarta: una norma percibida como caprichosa se incumple por muy correcta que sea técnicamente.

3. ¿Qué son los soft data y por qué su ausencia compromete la gestión pesquera?

Defino los datos duros disponibles y expongo el caso de Agaete con el índice de error del doscientos por ciento, que es el argumento más contundente que tengo. Después el problema de fondo: sin información cualitativa que contextualice y enlace los datos, estos carecen de sentido aunque sean ciertos.

Añado el problema metodológico —plazos irrealmente cortos, encuesta sin observación directa— y remato con el coste: el desconocimiento puede conducir al fracaso de programas de cambio, y ese coste supera al de los estudios sociales que lo habrían evitado.

4. Distingue gobierno, gestión, gobernanza y gobernabilidad, y explica los tres modelos institucionales.

Cuatro definiciones breves y precisas, sin solaparlas. Después los tres modelos —autogestión, cogestión y gobernanza jerárquica— insistiendo en que ninguno es mejor en abstracto y en el principio de subsidiariedad.

Para ganar la respuesta, reproduzco el cuadro de Jentoft emparejando las propiedades del sistema a gobernar con las cualidades y funciones del sistema de gobierno, y termino con el problema del poder: quién define a los usuarios implicados y a quién se le da voz.

5. ¿Qué es el punto cero de un área marina protegida y qué demuestra la comparación entre casos españoles?

Defino la preimplementación y sus cuatro decisiones. Insisto en la confianza como ventana que no se repite y en el papel de los promotores.

Después el contraste empírico: La Restinga y Os Miñarzos, promovidas por cofradías, frente a La Graciosa, impuesta desde arriba, e Illes Medes, con los profesionales en minoría. Cierro con los cinco elementos comunes a los casos exitosos y con el contrapeso de Cabo de Palos y Cabo de Gata, para que no parezca que la cogestión funciona siempre.

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Antropología Marítima · ULL · Tema V

Temas de investigación en Canarias: del temario al archipiélago

Mis apuntes sobre las cinco líneas de trabajo del grupo, los casos canarios que las sostienen y cómo diseñar un proyecto propio en este ámbito

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Para situarme

Este tema cambia de registro

Los cuatro anteriores eran conceptuales. Este es un mapa de líneas de investigación abiertas, y termina pidiéndome que diseñe una. Por eso lo estudio de otra manera: menos definiciones que memorizar y más casos que poder citar con precisión, más la capacidad de convertir una pregunta en un proyecto.

Lo que tengo que poder recorrerLas cinco líneas del grupo y qué caso canario ilustra cada una.
Lo que tengo que poder argumentarPor qué Canarias es un buen laboratorio y no solo un lugar donde se aplica lo aprendido fuera.
Lo que tengo que poder hacerPlantear un proyecto de investigación con pregunta, unidad de análisis, técnicas y previsión de retorno.
5.1

Por qué Canarias funciona como laboratorio

Insularidad, escala y una tradición investigadora de más de cuarenta años

Antes de recorrer las líneas conviene que tenga el argumento de fondo, porque me sirve tanto para abrir una respuesta como para justificar un proyecto. Canarias reúne cuatro condiciones que rara vez coinciden.

Variación controlada. Comunidades pesqueras separadas por pocos kilómetros de mar y con condiciones ecológicas, mercados y trayectorias muy distintas. Comparar Agaete, Tajao y El Pris equivale a un experimento natural: mismo marco legal y cultural, resultados divergentes.

Presión turística temprana e intensa. El archipiélago llevaba décadas viviendo el conflicto por el litoral cuando en otros lugares apenas empezaba. Lo que aquí ya ocurrió sirve para anticipar procesos en otras costas.

Un mosaico de figuras de protección con orígenes muy distintos, que permite comparar puntos cero: reservas promovidas por cofradías, reservas impuestas y proyectos que se quedaron por el camino.

Continuidad investigadora. La línea arranca en 1980 en el Departamento de Antropología de la ULL, impulsada por Galván Tudela, y llega hasta el grupo PESCATUR. Poder trabajar con series largas sobre las mismas comunidades es excepcional.

Nota para mí Si me piden justificar un proyecto en Canarias, este es el argumento: no es que aquí «también» pasen estas cosas, es que la escala insular hace visible la relación entre variables que en una costa continental quedan diluidas. Es el mismo razonamiento por el que la biología usa las islas.
5.2

La investigación sobre áreas marinas protegidas

La línea más consolidada del grupo

Ya trabajé el marco conceptual en el Tema IV. Aquí me interesa el inventario de casos, porque es lo que me permite responder con nombres propios en vez de con generalidades.

CasoQué lo hace interesanteQué línea ilumina
Punta de La Restinga-Mar de las CalmasInaugurada en 1996 como reserva marina de interés pesquero; promovida por la cofradía; sometida a la prueba de la erupción submarina de 2011Punto cero, capital social, resiliencia ante crisis socioecológicas
La Graciosa e islotes del norte de LanzarotePrácticamente impuesta desde arriba; conflictos internos en la cofradía; la normativa fue contestadaQué ocurre cuando falla el punto cero
La PalmaPercepción diversa entre pescadores; problemas con las cofradíasQue la promoción institucional mixta produce resultados intermedios
La GomeraReserva proyectada en 2010 y paralizada por la crisis financiera y de la administración públicaLos proyectos que no llegan: también son objeto de estudio
Teno y Anaga · TenerifeProyectos iniciados en 2005, paralizados en un contexto de crisis y de fuerte contestación por parte de colectivos vinculados al mar desde su vertiente recreativaEl conflicto profesionales-recreativos como obstáculo central

Hay una línea reciente que me parece especialmente aprovechable para un trabajo propio: la de gobernar desde las imágenes. Si las figuras de protección encierran un conjunto de suposiciones sobre cómo se desenvolverá el entorno protegido y qué valor generará para cada agente, entonces analizar esas imágenes —qué esperan del área los pescadores, los buceadores, los gestores y los conservacionistas— es una investigación en sí misma, y además factible con entrevistas.

Y otra que conecta con el presente: qué aporta el estudio de las áreas protegidas a las etnografías del cambio climático. El llamado cambio global obliga a recuperar el enfoque sobre las estrategias de adaptación de las poblaciones imbricadas con los sistemas marinos, en un escenario donde los límites de los actores tradicionales se diluyen. De la Cruz Modino lo señala como terreno por recorrer, lo que en términos de proyecto significa hueco disponible.

5.3

Organizaciones pesqueras y acción colectiva

Las cofradías como condición de posibilidad

Si algo he ido acumulando a lo largo de los cuatro temas anteriores es que sin organización previa no hay cogestión posible. Los elementos que resultaron clave en la creación y buena gobernanza de las figuras de protección marina son cuatro: la existencia de instituciones locales relativamente organizadas y con liderazgos internos —las cofradías—; la existencia de experiencias previas de acción colectiva, por ejemplo vinculadas a la comercialización; la presencia de administraciones locales implicadas, como ayuntamientos y cabildos; y la capacidad de diálogo con investigadores e instituciones científicas, contando en ocasiones con facilitadores que han sido antropólogos y antropólogas.

Las condiciones que dificultan la acción colectiva

Me conviene tenerlas en negativo, porque describen bastante bien el litoral canario actual: distintos grupos de usuarios en conflicto; distintas poblaciones utilizando un mismo recurso; múltiples usos; desarrollo industrial y cambio social rápido; existencia de alternativas a los usos tradicionales, de modo que ya no es vital conservarlos; contradicción entre el Estado y las organizaciones locales; y dificultad material de la exclusión y la vigilancia.

La advertencia sobre la externalización

Hoy ya no son las autoridades pesqueras las que hablan de áreas protegidas, sino asociaciones conservacionistas, plataformas ciudadanas y consejos científicos creados ad hoc. Esa pluralidad puede reflejar una menguante capacidad de movilización del sector artesanal, pero también una tendencia a externalizar con agentes no solo servicios sino relaciones que el Estado mantenía con los profesionales del mar.

Y esa externalidad puede socavar una relación histórica, porque muchas entidades pesqueras se remontan al siglo XII y con ellas el compromiso social hacia colectivos que aplicaron tradicionalmente sistemas de derechos que aseguraban la sostenibilidad a costes racionales.

Microrreservas, microáreas y ecoáreas. Iniciativas ciudadanas surgidas en Canarias con proyección en sensibilización y educación ambiental, pero cuyos resultados en mejora de la gobernanza marítimo-costera son aún limitados y con impacto reducido en la actividad pesquera profesional.

El caso de referencia externo sigue siendo el gallego. Las mariscadoras muestran que un colectivo desorganizado y desprestigiado puede profesionalizarse cuando coinciden formación, organización en torno a la cofradía, asignación de derechos y liderazgo. Es el patrón que buscaría en cualquier propuesta canaria.

5.4

Comercialización y estrategias de valorización

Dónde se queda el valor de lo que se captura

Esta línea me interesa porque conecta directamente con lo que vi en el Tema II sobre la circulación del producto, y porque es donde la pesca artesanal puede ganar sin pescar más — que es la única salida cuando el recurso no da para incrementar capturas.

El punto de partida histórico canario está en las estrategias domésticas de circulación: de la venta directa a los intermediarios, con las burriqueras de antaño en Agaete y el caminar de las mujeres en Tajao y El Pris llevando el pescado tierra adentro. Hoy el circuito lo componen vendedoras, bares, intermediarios y las propias cofradías, que intervienen en la comercialización además de organizar el acceso.

Las cuatro vías de valorización que puedo analizar

Diferenciación del producto

Etiquetado de origen, sellos de pesca artesanal o sostenible, trazabilidad. Convierten un atributo invisible —cómo se capturó— en un atributo de mercado.

Acortamiento del circuito

Venta directa, lonja propia, suministro a restauración local. Menos intermediarios significa más margen, pero también más trabajo comercial y logístico para la unidad doméstica.

Diversificación pesquera

Pescaturismo, actividades de divulgación, visitas guiadas a la lonja. Vender la experiencia además del pescado.Aquí es donde la protección se vuelve un activo económico.
El riesgo que tengo que nombrar siempre: es el mismo que anoté en el Tema II sobre la patrimonialización. La valorización puede acabar convirtiendo la pesca en un objeto cultural o en un atractivo turístico más valorado como símbolo que como actividad productiva viva. La pregunta de investigación pertinente no es si la valorización aumenta ingresos, sino quién capta ese valor añadido — si la unidad doméstica pesquera o el intermediario turístico.
5.5

Pesca recreativa, turismo y actividad profesional

El conflicto más vivo del litoral canario

Este es, según el propio grupo, uno de los retos fundamentales para la implementación y la gobernabilidad de las áreas protegidas en España. Y tiene una asimetría de fondo que conviene que tenga clara: la pesca recreativa es una actividad de ocio con enorme número de practicantes y escasa organización formal, frente a una pesca profesional con pocos efectivos pero organizada en cofradías y con reconocimiento institucional. Números frente a estructura.

El nudo normativo es concreto: las regulaciones españolas tienden a prohibir la pesca recreativa desde embarcación mientras permiten a los profesionales pescar con artes tradicionales como la liña y el anzuelo. Eso ha generado conflictos en Tenerife, Girona y Mallorca. Y lo revelador, que ya anoté en el Tema III, es que en todos esos casos la iniciativa de crear la reserva partió de los profesionales, y que en algunos los recreativos consiguieron retrasar o parar los proyectos — Teno y Anaga son el ejemplo canario.

De ahí la lectura que me parece más potente: las áreas marinas protegidas pueden interpretarse como mecanismos territoriales que buscan evitar la presión de miles de embarcaciones recreativas. La conservación funciona, en parte, como el lenguaje legítimo en el que se expresa una disputa por el territorio que no podría plantearse abiertamente en esos términos.

Nota para mí Aquí tengo material propio menos abundante que en otros epígrafes, así que si me toca desarrollarlo conviene que me apoye en lo que sí domino: la asimetría organización-números, el nudo normativo, el caso de Teno y Anaga, y la interpretación territorial de la figura. Y que cite el estudio del grupo sobre La pesca recreativa en Tenerife y su regulación como referencia, aunque no lo haya trabajado a fondo.
5.6

Buceo, pesca y conservación: ¿sinergias o conflictos?

La pregunta está formulada como disyuntiva, y la respuesta es que depende

El buceo recreativo es el uso que mejor ilustra la ambivalencia de una figura de protección, porque puede ser a la vez el mayor aliado y el mayor competidor de la pesca artesanal. Lo ordeno en dos columnas para no quedarme en una sola de ellas.

Sinergias posibles

  • La reserva genera un atractivo subacuático que sostiene una economía local no extractiva
  • Los buceadores son aliados naturales en la vigilancia informal del espacio
  • Aparece una vía de diversificación para los propios pescadores: pescaturismo, transporte, patrón de embarcación
  • La actividad genera datos de valor económico que ayudan a defender la protección ante la administración

Conflictos habituales

  • Competencia directa por los mismos fondos, en horarios y épocas coincidentes
  • Lo que para unos es fuente de ingresos y disfrute, para otros se vive como invasión del espacio de trabajo
  • Riesgo de que el discurso conservacionista encubra una agenda de desarrollo turístico
  • El valor económico del buceo puede desplazar los objetivos de la figura: la reserva deja de servir al recurso pesquero para servir al visitante

Que las agendas conservacionista y pesquera converjan o choquen depende, otra vez, del punto cero: de qué imágenes se compartieron al principio y de si el objetivo declarado se mantuvo. Jentoft, Chuenpagdee y Pascual-Fernández lo formulan como un problema de desplazamiento de objetivos — una figura creada para un fin acaba sirviendo a otro sin que nadie lo decida explícitamente. Es probablemente el concepto más fino del tema y el que mejor me sirve para no responder con un simple «hay conflictos».

5.7

Cómo diseño un proyecto en este ámbito

La parte práctica del tema, y el 20 % de la nota

La guía docente termina el temario pidiendo elaboración de proyectos de investigación. Esta es mi plantilla, construida con lo que la propia asignatura enseña sobre por qué fracasan las investigaciones pesqueras.

1 · PreguntaUna sola, formulada como relación entre variables, no como tema. No «el buceo en El Hierro», sino «cómo se reparte el valor generado por el buceo entre los colectivos del litoral».Si no cabe en una frase, todavía no la tengo.
2 · Unidad de análisisDecidir explícitamente si trabajo con individuos, unidades domésticas, unidades productivas, organizaciones o el sistema de gobierno. En pesca, la unidad doméstica suele revelar más que el barco.Es la decisión que más condiciona los resultados.
3 · TécnicasObservación participante como base, entrevistas semiestructuradas, historias de vida y análisis documental. Cuantificar solo donde aporte, y triangular siempre.Encuesta sin observación previa es el error clásico.
4 · Tiempo y entradaPrever un plazo realista y planificar la entrada al campo: permisos, presentación, quién me presenta. La confianza no se improvisa.Los plazos irreales son la causa más citada de investigación inadecuada.
5 · Retorno y éticaDevolver resultados a quienes pueden verse afectados, prever usos no deseados de la información y no exponer a personas identificables.El conocimiento nunca circula en vacío.
Nota para mí Esto último lo tengo ya trabajado desde Antropología Aplicada, y puedo reutilizarlo con provecho: el consentimiento informado como proceso continuo y no como firma, la devolución de resultados como cortesía y responsabilidad, y el Zero-step como lectura social del territorio previa a cualquier intervención. De hecho, el punto cero de las áreas protegidas y el Zero-step de los espacios naturales que estudié allí son el mismo concepto aplicado a dos campos: si me piden relacionar asignaturas, esa es la conexión.

Cierre de la asignatura

El hilo que une los cinco temas

Si tengo que reconstruir el argumento completo en una pregunta de síntesis, este es el recorrido: cada tema resuelve un problema que el anterior deja abierto.

I

El recurso no se domestica y el espacio no se cerca. De ahí que el saber sobre el medio sea el principal medio de producción.

II

Ese saber se hereda dentro de la unidad doméstica, que es también la que absorbe la incertidumbre mediante la pluriactividad.

III

Si el saber es propiedad, el secreto es la valla. Pero la tecnología vuelve pública la información y esa valla deja de funcionar.

IV

Entonces hay que dibujar la frontera de otro modo: con figuras oficiales cuya legitimidad depende de quién las promovió.

V

Y en Canarias esa disputa está en curso, con el turismo, el buceo y la pesca recreativa reclamando el mismo espacio.

Para comprobar si lo tengo

Cuatro microtemas

Aquí el examen puede pedirme tanto desarrollo como propuesta. Practico los dos formatos.

1. Recorre las principales líneas de investigación sobre pesca y gobernanza marina en Canarias, ilustrándolas con casos.

Abro justificando el archipiélago como laboratorio: variación controlada entre comunidades próximas, presión turística temprana, mosaico de figuras de protección con orígenes distintos y continuidad investigadora desde 1980.

Después las cinco líneas con un caso cada una: La Restinga y La Graciosa para las áreas protegidas; las cofradías y las ecoáreas para la acción colectiva; las burriqueras y las vías de valorización actuales para la comercialización; Teno y Anaga para el conflicto con los recreativos; y el buceo como caso de sinergia ambivalente. Cierro señalando los huecos, que en un examen demuestra criterio.

2. ¿Sinergias o conflictos entre buceo, pesca y conservación? Argumenta.

Rechazo la disyuntiva de entrada: no es una u otra cosa, depende de condiciones identificables. Desarrollo las dos columnas —vigilancia informal, diversificación y valor económico frente a competencia por los fondos, invasión del espacio de trabajo y agendas turísticas encubiertas—.

El remate es el desplazamiento de objetivos: una figura creada para sostener la pesca artesanal puede acabar sirviendo al visitante sin que nadie lo decida. Y la variable explicativa vuelve a ser el punto cero.

3. ¿Por qué la organización previa condiciona el éxito de la cogestión? Aplícalo al caso canario.

Los cuatro elementos clave: instituciones locales organizadas con liderazgo, experiencias previas de acción colectiva, administraciones locales implicadas y capacidad de diálogo con la ciencia. Y su reverso, las siete condiciones que dificultan la acción colectiva.

Aplicación: La Restinga como caso de organización previa fuerte frente a La Graciosa, con conflictos internos en la cofradía. Añado la advertencia sobre la externalización hacia terceros actores y el riesgo de socavar una relación histórica entre el Estado y las cofradías.

4. Diseña un proyecto de investigación sobre alguno de estos ámbitos.

Sigo la plantilla de cinco pasos y la aplico a un caso concreto, sin quedarme en abstracto. Una opción sólida: analizar cómo se reparte el valor generado por el buceo recreativo en una reserva canaria entre pescadores profesionales, empresas de buceo y alojamiento, tomando la unidad doméstica como unidad de análisis.

Justifico las técnicas —observación participante, entrevistas semiestructuradas y análisis de las imágenes que cada colectivo tiene de la reserva—, preveo un plazo realista y explicito la devolución de resultados. Cierro conectando con el desplazamiento de objetivos, que es lo que le da relevancia teórica y no solo descriptiva.

Bibliografía del tema

  • Benzo Navarro, M. (2019). Manual práctico para la puesta en funcionamiento de las ecoáreas (R. de la Cruz Modino y J. A. González Pérez, Eds.). Universidad de La Laguna y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Chuenpagdee, R., De la Cruz Modino, R., Barragán-Paladines, M. J. et al. (2020). Governing from images: Marine protected areas as case illustrations. Journal for Nature Conservation, 53, 125756.
  • De la Cruz Modino, R. (2011). Turismo, pesca y gestión de recursos: las aportaciones de La Restinga y L'Estartit. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
  • De la Cruz Modino, R. (2024). Antropología Marítima y Áreas Protegidas: perspectivas dialécticas. Revista de Antropología Social, 33(2), 219-231.
  • De la Cruz Modino, R., Esteban, A., Crilly, R. y Pascual-Fernández, J. J. (2010). Bucear con tiburones y rayas en España. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna y nef.
  • De la Cruz Modino, R., Piñeiro-Corbeira, C., Gutiérrez-Barroso, J. et al. (2022). Small but strong: Socioeconomic and ecological resilience of a small European fishing community affected by a submarine volcanic eruption. Ocean and Coastal Management, 223, 106124.
  • Jentoft, S., Chuenpagdee, R. y Pascual-Fernández, J. J. (2011). What are MPAs for: On goal formation and displacement. Ocean & Coastal Management, 54, 75-83.
  • Pascual Fernández, J. (1991). Entre el mar y la tierra. Los pescadores artesanales canarios. Ministerio de Cultura e Interinsular Canaria.
  • Pascual Fernández, J. J., Chinea Mederos, I., Santana Talavera, A. et al. (2012). La pesca recreativa en Tenerife y su regulación. Cabildo Insular de Tenerife.
  • Pascual Fernández, J. J., Chinea Mederos, I. y De la Cruz Modino, R. (2015). Marine protected areas, small-scale commercial versus recreational fishers: Governability challenges in the Canary Islands, Spain. En S. Jentoft y R. Chuenpagdee (Eds.), Interactive governance for small-scale fisheries (pp. 397-412). Springer.
Antropología Marítima · ULL · Anexo A

Cinco láminas de repaso

Un tema por lámina, reducido a lo que tengo que poder reconstruir de memoria — pensadas para la víspera, cuando ya no da tiempo a releer

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Cómo las uso

No son un resumen: son un examen en blanco

Cada lámina condensa un tema en cuatro o cinco bloques. La forma de usarlas no es leerlas, sino taparlas y reconstruirlas: si puedo desarrollar cada bloque en voz alta durante un minuto, el tema está. Si me atasco, sé exactamente a qué epígrafe volver. Cada una lleva su color de la escala batimétrica, y al imprimir sale una por página.

I

El recurso que no se domestica

Poblaciones agrícolas, pesqueras y acuicultoras

El estatus del campo

Casteel y Quimby definen ancho y dejan fuera la pesca fluvial. Geistdoerfer desplaza la cuestión: no un objeto exclusivo, sino técnicas de observación y modelos de análisis propios.

Bernard lo llama subdisciplina inverosímil; Galván, campo de investigación sin estatus epistemológico diferenciado. Discutirlo es bizantino.

Cazadores marítimos

Carácter cinegético: falta de control sobre la reproducción del recurso. Ecosistemas sin domesticar, dependencia de la aleatoriedad.

  • Medio ajeno, útil costoso: el barco
  • La dieta no cierra → pluriactividad
  • Cazadores de hoy: caza industrial
  • Faris: importa cómo se organiza la producción

Medios intelectuales

La técnica evolucionó poco; el conocimiento del medio, muchísimo. Abiótico y biótico, más capacidades de percepción: localizar túnidos por las aves.

Galván: en la artesanal, los medios intelectuales pesan tanto o más que el instrumental. De ahí el secreto del Tema III.

Tierra frente a mar

AgrícolasParcelas con límites estables · propiedad con lugar definido · herencia sencilla · rendimiento previsible · la gestión se organiza en torno a poseer.
PesquerasEspacio móvil sin fronteras · regulación consuetudinaria: vedas, zonas prohibidas, restricción de artes · acceso por pertenencia · la gestión se organiza en torno a saber usar.

Sobrepesca y comunes

Los colapsos documentados se asocian sobre todo a pesquerías industriales, mientras la artesanal reúne el 90 % de los pescadores y en torno a la mitad de las capturas. Hardin (1968) generaliza más allá de lo razonable: confunde libre acceso con gestión comunal, y de ahí deduce el falso dilema de privatizar o estatalizar.

Referencias dispersas→Modelos nuevos · Barth, Blehr→Reconocimiento · Acheson, Breton, Galván

La especificidad no está en el pescado, sino en un recurso que no se domestica y un espacio que no se cerca.

II

La unidad doméstica sostiene el barco

La pesca artesanal

El problema de la definición

54,8 Mviven de pesca o acuicultura
10-12 %de la población mundial
90 %de los pescadores son artesanales
~50 %de las capturas

UE: doce metros sin arrastre, criterio simplista. Parlamento Europeo: menos de quince metros, marea de menos de 24 h, venta en fresco. Pero la realidad es un continuo, y las definiciones técnicas dejan fuera territorio, transmisión del saber e inserción comunitaria. Definirla mal conduce a gestionarla mal.

Reclutamiento

Familia nuclear o extensa como respuesta a la incertidumbre: fiarse sin contrato, aguantar la mala racha, compartir información sensible.

Kith de Blehr: red de lazos diádicos, no grupo corporativo. Cada tripulante aporta gente propia. Ahí nacen las redes sociales.

Sistema a la parte

ArtesanalProductores propietarios · relaciones precapitalistas · reparte el riesgo.
IndustrialMedios ajenos · proletarización · trabajo a destajo · traslada el riesgo.

Estrategias

Intensificación: compromiso inversor en una actividad. Diversificación: dispersión del riesgo. McCay: pueden encadenarse.

Canarias: túnidos en temporada, construcción o servicios el resto. Alegret: no es un sector en extinción, sino con alta capacidad de adaptación.

Los cinco retos europeos

Competencia por el espacioRelevo generacionalBurocratizaciónPatrimonializaciónDesajuste de escalas

Y el trabajo de las mujeres, que sostiene la unidad y no aparece en las estadísticas. Contramodelo: las mariscadoras gallegas, de oficio desprestigiado a profesión mediante formación, organización en cofradías y asignación de derechos.

Una política que solo mide esloras y potencias no puede describir ni proteger este sector.

III

La valla invisible

Apropiación del espacio marino, territorialidad y múltiple uso

Tres soportes

  • Institucional: el Palmar, el Delta del Ebro, los lobster fiefs
  • Cognitivo: el secreto
  • Coercitivo: la defensa directa

Hay territorialidad sin propiedad: ninguno de esos territorios figura en un registro y todos funcionan.

El secreto

Adquisición lenta · salvaguarda · transmisión controlada. Se guardan las marcas; se sale de noche, se dan rodeos, no se responde por radio.

El GPS y la sonda lo vacían de eficacia → hay que buscar otra forma de dibujar la frontera.

El mito y su crítica

«La mar es de todos» reclama entrar, no renuncia a excluir. Del mito a las 200 millas en pocos años.

Hardin confunde libre acceso y gestión comunal. Johannes y Ruddle: vedas, tabúes, restricción de artes. Sin idealizar: los comunales también excluyen y colapsan.

Cuatro formas de acceso

Libre accesoGestión comunalGestión estatalPropiedad privada

Tres criterios constantes: quién entra, quién decide, quién vigila. En la práctica se solapan: una reserva canaria es estatal en el papel, comunal en la vigilancia y atravesada por intereses turísticos. Los sistemas de conocimiento indígena son su base cognitiva, no un quinto régimen.

Conflictos y múltiple uso

Dentro · las nasas que desaparecenAgaete: chinchorro frente a nasas grandes. Se procesa con envidia y murmuración; nadie denuncia, hay que convivir.
Fuera · la guerra del trasmalloEl conflicto se colectiviza, se explicita y busca aliados: cofradía, administración, prensa. La frontera se construye en el conflicto.

Y los que llegan sin querer el pescado: turismo, pesca recreativa, buceo, acuicultura. El mar como producción frente al mar como consumo estético. No se pierde solo un caladero: se pierde territorio simbólico.

Sin vallas, la propiedad se ejerce con información — y cuando la tecnología la vuelve pública, hace falta otra frontera.

IV

Se administran pescadores, no pescado

Gobernanza del mar y el litoral

Definición de pesquería

Biológica: especies y su distribución. Social: sistema histórico con productores, procesado y consumidores.

Crítica fina: ambas dejan la administración como exógena. Meterla dentro abre la antropología de la administración.

Los soft data

Agaete: catorce falúas en el informe oficial, unas cuarenta en la realidad. Índice de error del 200 % en algo tan observable como contar barcos.

Sin información cualitativa que enlace los datos, estos carecen de sentido aunque sean ciertos.

Cuatro implicaciones

  • Reducción de los ingresos
  • Cambios en la estructura de la pesquería
  • Desplazamiento de pescadores
  • Percepción de las reglas como caprichosas

Una norma percibida como caprichosa se incumple.

Gobernabilidad · el cuadro de Jentoft

Diversidad→Sensibilidad→Contextualización
Complejidad→Inclusividad→Coordinación
Dinámica→Flexibilidad→Aprendizaje
Vulnerabilidad→Precaución→Resguardo

Más la escala variable. Gobierno ≠ gestión ≠ gobernanza ≠ gobernabilidad. Tres modelos: autogestión, cogestión, jerárquica — ninguno mejor en abstracto, subsidiariedad. Principios: efectividad, legitimidad, responsabilidad moral. Y el problema del poder: la voz suele dársele a quien ya la tiene.

El punto cero

La preimplementación decide el futuro. Quién participa, quién conduce, cómo se comunica, cómo se deciden y aseguran los compromisos. Los procesos informales cuentan tanto como los formales y la confianza no tiene segunda oportunidad.

Promovidas desde abajoLa Restinga y Os Miñarzos: cofradías promotoras, buena percepción, alta gobernabilidad. Herramienta propia.
Impuestas desde arribaLa Graciosa e Illes Medes: resistencias, conflictos internos, pescadores marginados. Contrapeso: Cabo de Palos y Cabo de Gata, poco optimistas.

La gobernabilidad empieza con la concepción de la figura, no con su reglamento.

V

El archipiélago como laboratorio

Temas de investigación en Canarias

Cuatro condiciones

  • Variación controlada entre comunidades próximas
  • Presión turística temprana e intensa
  • Mosaico de figuras con orígenes distintos
  • Continuidad investigadora desde 1980

La escala insular hace visible lo que en una costa continental se diluye.

Casos

  • La Restinga: punto cero ejemplar, resiliencia tras 2011
  • La Graciosa: cuando falla el punto cero
  • La Palma: promoción mixta, resultado intermedio
  • La Gomera: paralizada por la crisis
  • Teno y Anaga: bloqueo de los recreativos

Acción colectiva

Cuatro claves: instituciones locales con liderazgo, experiencias previas, administraciones implicadas y diálogo con la ciencia.

Riesgo: la externalización hacia terceros actores socava una relación histórica con las cofradías.

Valorización, recreativa y buceo

SinergiasEconomía no extractiva · vigilancia informal · diversificación pesquera · datos que defienden la protección.
ConflictosCompetencia por los fondos · invasión del espacio de trabajo · agenda turística encubierta · desplazamiento de objetivos.

Valorización: diferenciación del producto, acortamiento del circuito, diversificación pesquera. La pregunta pertinente no es si sube el ingreso, sino quién capta el valor añadido. En recreativa, la asimetría es números frente a estructura, y la reserva funciona como mecanismo territorial.

El hilo de los cinco temas

I · No se domestica ni se cerca→II · La unidad doméstica hereda y absorbe→III · El secreto es la valla, y la tecnología la derriba→IV · Frontera oficial, legitimada por su origen→V · La disputa sigue abierta

En Canarias no se aplica una teoría hecha fuera: es donde esa teoría se puso a prueba.

Antropología Marítima · ULL · Anexo B

Glosario de voces y artes de pesca

El vocabulario con el que los pescadores canarios nombran su trabajo, y el catálogo de técnicas con que lo ejecutan — recogido del apéndice de Entre el mar y la tierra

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Por qué este anexo

Técnica no es lo mismo que arte

Es la primera distinción que hace Pascual Fernández y me conviene tenerla clara, porque en el examen se nota. Por técnica de pesca se entiende un entramado complejo de conocimientos, destrezas —el xeito gallego—, formas de trabajo y de cooperación que, con determinados aparejos, se emplean para capturar especies marinas. El término arte de pesca se refiere sobre todo a esos aparejos. En el léxico de los propios pescadores el referente suele ser aún más restringido: solo los utensilios hechos de mallas o redes, y en algunos pueblos «arte» designa únicamente a las traíñas, sardinales o salemeras.

La clasificación que sigue usa el criterio del carácter activo o pasivo de las artes, y no el de las especies capturadas, porque permite diferenciarlas según el tiempo de trabajo que exigen y la posibilidad de combinarlas: las activas requieren la atención continua del pescador; las pasivas no obligan a estar encima, de modo que pueden usarse varias a la vez o coordinarse con alguna activa. Esa diferencia es exactamente lo que hace posibles las estrategias de diversificación del Tema II.

B.1

Técnicas pasivas

No exigen la presencia continua del pescador: se calan, se espera y se recogen

El tambor

Trampa cebada
Trampa que se ceba con caballa, pescado machacado o sardina, y en la que a veces se meten piedras para que no se mueva. Se coloca en fondos reducidos y de marisco, nunca en arena, donde se supone que hay abundancia de morenas. Puede calarse la tarde antes o el mismo día; solo hay que ir a buscarlo y extraer las capturas con cuidado, porque la mordedura de la morena es peligrosa.Morenas y murión.

La nasa

Trampa metálica
Trampa circular o rectangular de armazón de varillas de hierro y cubierta de tela metálica, con uno o dos orificios llamados mataderos por los que entra el pescado y no puede salir. Las chicas miden entre 1,5 y 2,5 m de perímetro; la nasa grande grancanaria llega a doce metros de perímetro y un metro de alto, y se cala a 80-100 m. Antes se construían con caña, mimbre y junco. Se calan sueltas con grampín, en pareja formando un tren, o señalizadas con boyas.Especialización granCanaria: más de doscientas nasas en una sola unidad productiva del Sur.

El trasmallo

Red de tres paños
Arte de red formado por tres paños superpuestos, con el central de malla mucho más reducida, unidos por una relinga de boyas arriba y otra de plomos abajo. Los paños miden en torno a dos brazas de alto y cuarenta de largo. Se cala a escasa profundidad, cerca de la orilla, como barrera paralela o perpendicular a la costa. El trasmallo de una pared —red de agalladera o cazonera— es de malla única y nylon transparente, y apenas tuvo importancia en las Islas hasta 1984.Peces de fondo costeros: viejas, sargos.

El palangre

Línea de anzuelos
Línea madre de la que penden numerosas brazoladas con anzuelos cebados, calada de fondo o de superficie según la especie buscada. Exige iscar —cortar y colocar la carnada en cada anzuelo—, que es la faena más laboriosa del arte, y una vez calado permite dedicarse a otra técnica mientras trabaja.Combinable con técnicas activas: es el ejemplo típico de arte pasivo.
B.2

Técnicas activas

Requieren la atención continua del pescador mientras se ejecutan

La caña

Desde tierra o a bordo
En épocas pasadas era más que frecuente entre los pescadores artesanales: caña larga de tres o cuatro metros, hilo de cáñamo o algodón y anzuelo cebado con cangrejillo, con el que se capturaba la vieja y otras especies desde tierra. La productividad era alta por la abundancia de pescado y el escaso número de pescadores.Un pescador de El Pris recordaba que su padre, en verano y solo con la caña, mantenía a trece hermanos sin necesidad de embarcar.

La liña

Cordel a mano
Cordel que se trabaja directamente con la mano, con un tren de aparejos que varía según la especie buscada: chumbo —el plomo que baja la liña al fondo—, torto, giratorios y anzuelos. Es la técnica que mejor expresa el saber del pescador, porque todo depende de la sensibilidad en el cordel y del conocimiento del pesquero.La palabra sirve también como medida: una liña equivale a veinticinco brazas.

La potera

Cefalópodos
Se emplea para calamar, choco y pota. La versión hecha a mano, habitual en el Norte de Tenerife, es una barrita de hierro recubierta de esparadrapo blanco para atraer a los calamares, con cinco a siete anzuelos dispuestos simétricamente hacia arriba y un pez ensartado como carnada. La potera pequeña, hoy industrial, es de plástico fluorescente y se usa en limpio a 20-30 m: se le imprimen movimientos rápidos cerca del fondo simulando un pez, y el calamar se abalanza sobre ella.Poco exigente en fuerza de trabajo.

La gueldera o pandorga

Aro y malla
Círculo de hierro del que pende una malla semiesférica con fondo. Las destinadas a especies pelágicas rondan los tres metros de diámetro, con la malla colgando otros tres hacia abajo; las que se usan para la vieja son bastante menores, de metro y medio.Pelágicos —caballa, boga— o demersales, sobre todo viejas.

El chinchorro

Arte de tiro desde tierra
Arte que se arrastra o desliza sobre el fondo formando una V con la parte ancha en la costa, desde la que tiran varios hombres colocados en cada extremo, llamados mangas. Calarlo es delicado y exige la dirección de un especialista, el mirador, que con el vidrio o mirafondos examina los movimientos de la sardina dentro del agua y da las órdenes.Sardina, caballa y chicharro. Su caída en Agaete transformó la comercialización: los especialistas en la venta dejaron paso a las mujeres de los pescadores.

La traíña o sardinal

Red de cerco
Arte de cerco calado desde embarcación para especies pelágicas. Se rodea el cardumen con la red y se cierra el seno tirando de un cabo que pasa por las jaretas, las argollas de la parte inferior, de modo que el pescado queda embolsado antes de subirlo a bordo.Sardina, caballa y chicharro. Exige embarcación de mayor porte que el chinchorro.

La salemera

Cerco colectivo
Exige una unidad productiva de cinco o seis personas como mínimo y varios barcos, unos con motor y otros sin él. Se emplea una red de agalladera de una sola pared y grandes dimensiones, dividida en trozos que se transportan en un par de barcos. La red asusta al pescado hacia el centro de un círculo que se va cerrando progresivamente. El círculo mayor puede alcanzar kilómetro y medio de perímetro, y con frecuencia ronda los ochocientos metros.Salema, principalmente.

La pesca de los túnidos

Caña, cebo vivo y horca
Se usan cañas de distintos tamaños: las largas para el pescado matrero, que no quiere comer o se asusta de la sombra del barco, y las cortas cuando el pescado ya está engolosinado, porque la captura es más rápida. Durante la faena se riega el mar alrededor del barco con agua pulverizada para que los túnidos no perciban la sombra de la caña, y se echa cebo vivo para atraerlos y hacerles perder el recelo. Para tunas y rabiles se emplean con frecuencia la caña y la horca.La revolución de los túnidos transformó San Miguel de Tajao — Tema II.
Nota para mí Este catálogo no es una curiosidad etnográfica: es la base material de casi todos los conflictos que estudio. Las guerras de artes del Tema III son enfrentamientos entre las técnicas de esta lista — el chinchorro contra las nasas grandes en Agaete, el trasmallo contra el anzuelo en El Pris. Si puedo describir el arte, puedo explicar por qué compiten por el mismo fondo.
B.3

Glosario: navegando en las voces de los pescadores

Vocabulario recogido en Agaete, San Miguel de Tajao y El Pris

Albacora. Nombre genérico de todos los túnidos mayores.
Andurriales. Zona o lugar aislado al que resulta difícil llegar.
Arruaje. Movimiento de masas de agua en el fondo del mar, asociado a corrientes o mareas.
Averío. Cualquier grupo numeroso de aves marinas que se divisa en la mar.
Bajón. Roca que sobresale del fondo y permanece sumergida incluso a marea vacía.
Bamba. Tipo de caña empleada en la pesca de los túnidos.
Baño. Recipiente de grandes dimensiones que se usa, por ejemplo, para cargar pescado a la cabeza.
Baquita. Congelado o conservado en hielo.
Bermeano. Embarcación para la pesca con traíña o de túnidos, de forma similar a las de Bermeo y eslora superior a doce o trece metros.
Bichero. Cilindro de madera con un garfio en la punta, para subir a bordo pescados grandes que podrían escaparse.
Burriquera. Vendedora de pescado del Norte de Gran Canaria que empleaba burros para transportar pelágicos. Estaban organizadas y trabajaban colectivamente.
Calmas. Zona del mar que rodea cada Isla, protegida de los vientos por la masa montañosa.
Callao. Cantos rodados de playas, barrancos o del fondo marino.
Cardumen. Banco de pescado.
Chumbo. Plomo que lleva hasta el fondo la liña y los anzuelos.
Chupaderas. Ventosas de las potas y otros cefalópodos.
Desiscar. Quitar la carnada del anzuelo por peces que no llegan a clavarse; también, desenganchar del anzuelo los peces capturados.
Engodar (engoar). Echar engodo.
Engodo (engoo). Carnaza que se echa a los peces para atraerlos a un lugar determinado.
Entullar. Llenar una zona o agujero con escombros u otro material de desecho.
Fogalera. Fuego muy grande.
Fondaje. Profundidad de una determinada zona.
Gangochera. Mujer que practica el comercio itinerante de pueblo en pueblo, normalmente con productos de la tierra.
Geito. Habilidad especial para realizar determinadas tareas.
Grampín. Ancla pequeña formada por una barra de hierro de la que salen tres o cuatro garfios.
Iscar. Cortar y poner la carnada en los anzuelos, por ejemplo del palangre.
Jalíos. Mal tiempo en la mar. Temporal. Mar de fondo que rompe en la orilla.
Jamo. Cilindro de madera con un aro metálico en la punta del que pende una pequeña red, para sacar del agua los peces enganchados.
Jaramago. Planta que recolectaban y consumían los habitantes de El Pris.
Jarear. Secar el pescado al sol.
Jaretas. Argollas de la parte inferior de algunas redes por las que pasa el cabo que cierra el seno del arte.
Leito. Superficie en proa y en popa que se extiende entre las dos bandas del barco, cerca de la borda.
Limpio. Fondo submarino sin rocas, formado por arena o piedras pequeñas.
Liña. Cordel empleado en la pesca. También medida de distancia o profundidad equivalente a veinticinco brazas.
Lonja. Almacén para guardar mercancías. Lugar donde se subasta el pescado.
Mandador. Persona que dirigía las faenas de los chinchorros u otras técnicas colectivas.
Manterío. Cardumen grande de pescado.
Marisco. Moluscos y crustáceos comestibles que pueden recolectarse. También, zonas del fondo plagadas de rocas donde crían muchas especies.
Matadero. Orificio de la nasa por el que entra el pescado y por el que ya no puede salir.
Mirafondos. Utensilio para observar el fondo, el comportamiento de los peces y el trabajo de las artes: un cubo sin tapa ni fondo, con un vidrio resistente en su base. También llamado vidrio.
Morros. Pequeñas elevaciones rocosas sin suelo fértil, no aptas para el cultivo.
Paño. Trozo de red de altura y longitud variable; en el trasmallo suele medir cuarenta brazas.
Paral. Pieza de madera engrasada sobre la que se desliza el barco. Tres o cuatro van bajo la embarcación y se sustituyen conforme avanza.
Peje. Sinónimo de pescado.
Perralla. Sinónimo de castigo.
Pesquero. Zona en la que se pesca; lugar donde el pescado abunda.
Petón. Roca que sobresale en la costa o en el fondo del mar.
Petromaces. Lámparas de petróleo de gran tamaño que se empleaban para atraer a los peces.
Rapasaya. Planta recolectada por los habitantes de El Pris.
Rebencazos. Golpes muy fuertes.
Rebolada. Remolino de pescado.
Rebosos. Mar de fondo que castiga la orilla con grandes olas.
Relinga. Cordel con plomos o boyas situado en la parte superior o inferior de las redes, que las mantiene en posición y facilita recobrarlas.
Revoltura. Situación de gran confusión. Agua con muchas impurezas. También, gran abundancia de pescado.
Rozón. Ancla mayor que el grampín, con tres o cuatro garfios.
Salpreso. Pescado conservado en sal.
Sereta. Cesta de mimbre de forma característica para transportar el pescado.
Soco. Refugio. Lugar donde no sopla el viento.
Tablero. Zona submarina llana con fondo de arena.
Tenderete. Sinónimo de fiesta o juerga.
Torto. Barrita flexible hecha arrollando alambre, empleada en la pesca de anzuelo.
Tren. Conjunto de nasas fondeadas juntas y unidas por una cuerda. En la liña, el conjunto de chumbo, torto, giratorios y anzuelos, que varía según la especie buscada.
Veril. Talud en el límite de la plataforma insular. Acantilado submarino de pared alta y muy inclinada.
Vidrio. Véase mirafondos.
Vivo. Pez pequeño que hace las veces de cebo y se mantiene con vida para engoar.
Winchi. Aparato eléctrico o manual que extrae las embarcaciones del mar tirando de un cable de acero arrollado a un tambor.
Zafra. Estación o periodo en que se captura una especie o se faena con un arte concreto.

Ninguna entrada coincide con ese filtro.

B.4

Nombres comunes y científicos

Las especies que aparecen en la etnografía

Conviene que recuerde la advertencia del propio autor: los nombres vulgares son inconsistentes entre comunidades, y con frecuencia el mismo término designa más de una especie o al revés. Eso, en sí mismo, es un dato etnográfico sobre el saber local.

Abade. Mycteroperca rubra
Aguja. Belone belone gracilis
Barrilote. Thunnus alalunga
Bicuda. Sphyraena viridensis / S. sphyraena
Bocinegro. Pagrus pagrus
Boga. Boops boops
Bonito listado. Katsuwonus pelamis
Breca. Pagellus erythrinus
Caballa. Scomber japonicus
Cabrilla. Serranus atricauda
Calamar. Loligo forbesi
Cazón. Mustelus mustelus
Congrio. Conger conger
Cherne. Polyprion americanus
Chicharro. Trachurus trachurus
Choco. Sepia officinalis
Chopa. Spondyliosoma cantharus
Fula negra. Abudefduf luridus
Galana. Oblada melanura
Guelde. Atherina presbyter
Herrera. Lithognatus mormyrus
Jurel. Pseudocaranx dentex
Lisa. Chelon labrosus
Medregal. Seriola rivoliana
Mero. Epinephelus guaza
Morena negra. Muraena augusti
Murión. Gymnothorax unicolor
Palometa. Trachinotus ovatus
Pargo. Dentex gibbosus
Patudo. Thunnus thynnus
Pota. Todarodes sagittatus
Rabil. Thunnus albacares
Salema. Sarpa salpa
Salmonete. Mullus surmuletus
Sama roquera. Pagrus auriga
Sardina. Sardina pilchardus
Sargo. Diplodus sargus cadenati
Seifía. Diplodus vulgaris
Tuna. Thunnus obesus
Vieja. Sparisoma cretense
Antropología Marítima · ULL · Anexo C

Cuarenta años de protección marina en España

La normativa a la izquierda, los casos a la derecha — para ver de un vistazo que cada figura nace del marco legal que tenía a mano, y no al revés

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Cómo leer esta cronología

Dos columnas, tres etapas

A la izquierda sitúo los hitos normativos; a la derecha, las declaraciones y proyectos concretos, destacando en verde los canarios. El color de cada año indica la etapa en que se inscribe, siguiendo la periodización de De la Cruz Modino.

Lo que quiero que salte a la vista es una relación de dependencia: las primeras figuras marinas se declaran al amparo de una ley de caza, y las reservas de los ochenta y noventa nacen de normativa pesquera, no ambiental. El instrumento jurídico disponible condiciona qué se protege y para quién.

Hito normativo Declaración o proyecto Caso canario Crisis o paralización

Las tres etapas

Conservación contemplativa

Iniciativas con propósitos principalmente científicos, educativos y contemplativo-recreativos. El marco jurídico disponible es cinegético o militar.De los años sesenta a comienzos de los ochenta.

Repoblación pesquera

Figuras orientadas a favorecer la repoblación de stocks y hábitats clave para los pescadores profesionales. Nacen de la normativa de ordenación pesquera.La mayoría de las reservas españolas se crean aquí.

Agendas europeas

Gestión acorde con la Red Natura 2000 y la planificación del medio marino. Aparecen la conectividad, las estrategias marinas y un mosaico de etiquetas superpuestas.De 2007 en adelante.

Línea de tiempo

Normativa a la izquierda · casos a la derecha

Ley estatal

Ley 1/1970, de caza

Permite al gobierno declarar por decreto Refugios Nacionales de Caza cuando razones biológicas, científicas o educativas aconsejen asegurar la conservación de determinadas especies. Será el resquicio legal por el que entre la primera protección marina.

1970
Ordenación pesquera

Real Decreto 681/1980

Parte del reconocimiento de la sobrepesca en muchos caladeros nacionales y de la necesidad de garantizar la actividad extractiva a largo plazo. Formaliza la posibilidad de limitar el esfuerzo pesquero y propone cierres temporales y zonas vedadas a artes y especies.

1980
Repoblación marítima

Orden de 11 de mayo de 1982

Regula la repoblación en aguas de la plataforma, la zona económica exclusiva, el mar territorial y las aguas interiores. Legitima a cuatro colectivos: la administración pesquera, los militares, el Instituto Español de Oceanografía y los pescadores a través de las cofradías. No contempla a las entidades privadas.

1982
Primera AMP formal

Islas Chafarinas

Declaradas Refugio Nacional de Caza por Real Decreto 1115/1982, con 259,86 hectáreas marinas y 54,6 terrestres, en atención a las especies de vertebrados presentes o endémicas. Después serán ZEPA e integrarán la Red Natura 2000.

1996
Reserva marina de interés pesquero

Punta de La Restinga-Mar de las Calmas

El Hierro. Promovida por la cofradía tras un largo proceso: las primeras propuestas, hechas por científicos a finales de los ochenta, habían sido rechazadas por los propios pescadores. Se convierte en el modelo de referencia para otras reservas.

1997
Reserva marina

Isla de Alborán

Se establece un destacamento militar con la intención de ejercer la soberanía sobre la isla y se crean la reserva marina de interés pesquero y la reserva de pesca. Posteriormente será declarada ZEPA para proteger la colonia reproductora de gaviota de Audouin.

Ley estatal

Ley 3/2001, de Pesca Marítima del Estado

Se refiere específicamente a las reservas marinas como zonas adecuadas para la regeneración de los recursos pesqueros, contribuyendo a preservar la riqueza natural, conservar especies o recuperar ecosistemas.

2001
2002
Punto de inflexión

El desastre del Prestige

Las cofradías gallegas se implican decisivamente en la recuperación, lo que supone un punto de inflexión para los pescadores artesanales y prepara el terreno para que lideren la creación de reservas desde un enfoque participativo.

2005
Proyectos

Teno y Anaga · Tenerife

Se inician los proyectos de reserva. Acabarán paralizados en un contexto de crisis económica y de fuerte contestación por parte de colectivos vinculados al mar desde su vertiente recreativa.

Ley estatal

Ley 42/2007, de Patrimonio Natural y Biodiversidad

Pone el foco, por primera vez, más allá del territorio nacional, en problemas globales de conservación. Promueve la conectividad y la coordinación entre las distintas figuras y crea la categoría específica de área marina protegida.

2007
Reserva marina de interés pesquero

Os Miñarzos · Lira, Galicia

Se crea con una fuerte implicación de los pescadores, que son la mitad de los miembros de la comisión de gestión. Diseñada conjuntamente por pescadores y científicos siguiendo el modelo de La Restinga. Ese mismo año arranca el proyecto de Palamós.

Ley estatal

Ley 41/2010, de protección del medio marino

Introduce el concepto de planificación del medio marino, crea la Red de Áreas Marinas Protegidas y adopta un enfoque de servicios ecosistémicos, con regiones, subregiones y demarcaciones marinas como marco de las políticas sectoriales.

2010
Paralizaciones

La Gomera y Cape Roche

La crisis financiera y de la administración pública paraliza el proyecto de reserva marina de La Gomera y el de protección de Cape Roche, en Conil. Ese mismo año se crea el parque natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter, que resignifica no solo espacios sino relaciones.

2011
Prueba de resistencia

Erupción submarina en La Restinga

Un volcán submarino entra en erupción, afecta a la zona protegida y mantiene en suspenso las actividades humanas durante meses. El sector primario resiste mejor el parón que el terciario, gracias al capital social y a la capacidad de acción colectiva de los pescadores artesanales.

2019
Iniciativa ciudadana

Ecoáreas en Canarias

Proyectos de microrreservas, microáreas y ecoáreas con proyección en sensibilización y educación ambiental, aunque con resultados aún limitados en gobernanza marítimo-costera y escaso impacto en la actividad pesquera profesional.

Nota para mí Lo que esta cronología demuestra y que puedo usar como argumento: las figuras no se ordenan por una lógica de conservación creciente, sino por la disponibilidad de instrumentos jurídicos y de oportunidades políticas. Chafarinas se protege con una ley de caza; las reservas de los ochenta y noventa, con normativa pesquera; y solo desde 2007 aparece un marco propiamente marino. Añadido a eso, dos crisis —la financiera de 2010 y la erupción de 2011— explican más sobre el destino de estas figuras que cualquier plan de gestión.
Antropología Marítima · ULL · Anexo D

Bibliografía en APA 7

Todas las referencias de la asignatura en una sola lista, ordenadas alfabéticamente y listas para pegar, con la indicación del tema en que las uso

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Cómo está organizada

Tres bloques y una etiqueta por tema

Separo lo que la guía docente marca como básica de lo que marca como complementaria, y añado un tercer bloque con las obras que cito en los apuntes y que no figuran en la guía. Esa distinción importa: si tengo que priorizar lecturas, el primer bloque es innegociable.

Cada referencia lleva la etiqueta de los temas en los que la utilizo, de modo que puedo filtrar por tema cuando prepare uno concreto. La etiqueta AN señala las que uso en los anexos.

D.1

Bibliografía básica

La que la guía docente señala como fundamental — cuatro títulos

Aswani, S. (2020). New directions in maritime and fisheries anthropology. American Anthropologist, 122(3), 473-486. https://doi.org/10.1111/aman.13380

I

Kooiman, J., Bavinck, M., Jentoft, S. y Pullin, R. (Eds.). (2005). Fish for life: Interactive governance for fisheries. Amsterdam University Press.

IV

Pascual Fernández, J. (1991). Entre el mar y la tierra. Los pescadores artesanales canarios. Ministerio de Cultura e Interinsular Canaria.

IIIIIIVAN

Pascual-Fernández, J. J., Pita, C. y Bavinck, M. (Eds.). (2020). Small-scale fisheries in Europe: Status, resilience and governance. Springer.

II
D.2

Bibliografía complementaria

La que recoge la guía docente además de la básica

Acheson, J. M. (1981). Anthropology of fishing. Annual Review of Anthropology, 10, 275-316.

I

Bavinck, M., Chuenpagdee, R., Jentoft, S. y Kooiman, J. (Eds.). (2013). Governability of fisheries and aquaculture: Theory and applications. Springer.

IV

Bavinck, M., Jentoft, S., Pascual-Fernández, J. J. y Marciniak, B. (2015). Interactive coastal governance: The role of pre-modern fisher organizations in improving governability. Ocean & Coastal Management, 117, 52-60.

IV

Breton, Y. D. (1981). L'anthropologie sociale et les sociétés de pêcheurs: réflexions sur la naissance d'un sous-champ disciplinaire. Anthropologie et Sociétés, 5(1), 7-27.

I

Chuenpagdee, R., Pascual-Fernández, J. J., Szeliánszky, E., Alegret, J. L., Fraga, J. y Jentoft, S. (2013). Marine protected areas: Re-thinking their inception. Marine Policy, 39, 234-240.

IVV

De la Cruz Modino, R., Esteban, A., Crilly, R. y Pascual-Fernández, J. J. (2010). Bucear con tiburones y rayas en España. Análisis de su potencial y de los beneficios económicos de la actividad en las Islas Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna y nef.

V

De la Cruz Modino, R. y Pascual-Fernández, J. J. (2013). Marine protected areas in the Canary Islands: Improving their governability. En M. Bavinck, R. Chuenpagdee, S. Jentoft y J. Kooiman (Eds.), Governability of fisheries and aquaculture: Theory and applications (pp. 219-240). Springer.

IVV

Frangoudes, K., Carroll, M., Holmyard, N., Marciniak, B., Moço, C., Pascual-Fernández, J. J., Marugán-Pintos, B., Rönn, C. y Quist, C. (2008). El papel de las mujeres en el desarrollo sostenible de las zonas de pesca. Parlamento Europeo, Dirección General de Políticas Interiores.

IIIV

Frangoudes, K., Marugán-Pintos, B. y Pascual-Fernández, J. J. (2008). From open access to co-governance and conservation: The case of women shellfish collectors in Galicia (Spain). Marine Policy, 32(2), 223-232.

IIIV

Frangoudes, K., Marugán-Pintos, B. y Pascual-Fernández, J. J. (2013). Gender in Galician shell-fisheries: Transforming for governability. En M. Bavinck, R. Chuenpagdee, S. Jentoft y J. Kooiman (Eds.), Governability of fisheries and aquaculture: Theory and applications (pp. 241-261). Springer.

IV

Frangoudes, K., Pascual-Fernández, J. J. y Marugán-Pintos, B. (2014). Women's organisations in fisheries and aquaculture in Europe: History and future prospects. En J. Urquhart, T. G. Acott, D. Symes y M. Zhao (Eds.), Social issues in sustainable fisheries management (pp. 215-231). Springer.

II

Galván Tudela, A. (1988). La antropología de la pesca: problemas, teorías y conceptos. Revista Canaria de Filosofía y Ciencia Social, 2, 11-33.

I

Jentoft, S., Chuenpagdee, R. y Pascual-Fernández, J. J. (2011). What are MPAs for: On goal formation and displacement. Ocean & Coastal Management, 54, 75-83.

IVV

Jentoft, S., Pascual-Fernández, J. J., De la Cruz Modino, R., González-Ramallal, M. y Chuenpagdee, R. (2012). What stakeholders think about marine protected areas: Case studies from Spain. Human Ecology, 40(2), 185-197.

IV

Jentoft, S. y Chuenpagdee, R. (Eds.). (2015). Interactive governance for small-scale fisheries: Global reflections. Springer.

IVV

McCay, B. M. y Acheson, J. M. (Eds.). (1987). The question of the commons: The culture and ecology of communal resources. University of Arizona Press.

IIII

McGoodwin, J. R. (1990). Crisis in the world's fisheries: People, problems, and policies. Stanford University Press.

I

Pascual Fernández, J. (1991). Antropología marítima: historia, ecología, organización social y cambio económico entre los pescadores. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

I

Pascual Fernández, J. J., Chinea Mederos, I., Santana Talavera, A., Martín-Sosa Rodríguez, P., Rodríguez Darias, A. J. y Moreira Gregori, P. E. (2012). La pesca recreativa en Tenerife y su regulación. Cabildo Insular de Tenerife.

V

Pascual Fernández, J. J., Chinea Mederos, I. y De la Cruz Modino, R. (2015). Marine protected areas, small-scale commercial versus recreational fishers: Governability challenges in the Canary Islands, Spain. En S. Jentoft y R. Chuenpagdee (Eds.), Interactive governance for small-scale fisheries: Global reflections (pp. 397-412). Springer.

IVV

Pascual-Fernández, J. J. y Chuenpagdee, R. (2013). Ecosystem health in the context of fisheries and aquaculture: A governability challenge. En M. Bavinck, R. Chuenpagdee, S. Jentoft y J. Kooiman (Eds.), Governability of fisheries and aquaculture: Theory and applications (pp. 111-128). Springer.

IV

Pascual-Fernández, J. J. y De la Cruz Modino, R. (2011). Conflicting gears, contested territories: MPAs as a solution? En R. Chuenpagdee (Ed.), World small-scale fisheries: Contemporary visions (pp. 205-220). Eburon.

IIIV

Smith, M. E. (Ed.). (1977). Those who live from the sea: A study in maritime anthropology. West Publishing.

I
D.3

Otras obras citadas en los apuntes

No figuran en la guía docente, pero las uso al desarrollar los temas

Acheson, J. M. (1975). The lobster fiefs: Economic and ecological effects of territoriality in the Maine lobster industry. Human Ecology, 3(3), 183-207.

III

Aguilar Villanueva, L. F. (2014). Las dimensiones y los niveles de gobernanza. Cuadernos de Gobierno y Administración Pública, 1(1), 11-36.

IV

Alegret, J. L. (1987). Els armalladers de Palamós: una aproximació a la flota artesanal des de l'antropologia marítima. Diputación de Girona.

II

Andreu i Tomàs, A. (1984). El proceso de apropiación de un espacio lacustre [Ponencia]. III Congreso de Antropología, San Sebastián.

III

Bennett, J. W. (1969). Northern plainsmen: Adaptive strategy and agrarian life. Aldine.

II

Benzo Navarro, M. (2019). Manual práctico para la puesta en funcionamiento de las ecoáreas (R. de la Cruz Modino y J. A. González Pérez, Eds.). Universidad de La Laguna y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

V

Blehr, O. (1963). Action groups in a society with bilateral kinship: A case study from the Faroe Islands. Ethnology, 2(3), 269-275.

II

Chuenpagdee, R. y Jentoft, S. (2007). Step zero for fisheries co-management: What precedes implementation. Marine Policy, 31(6), 657-668.

IV

Chuenpagdee, R., De la Cruz Modino, R., Barragán-Paladines, M. J., Glikman, J. A., Fraga, J., Jentoft, S. y Pascual-Fernández, J. J. (2020). Governing from images: Marine protected areas as case illustrations. Journal for Nature Conservation, 53, 125756.

V

Cordell, J. (1978). Carrying capacity analysis of fixed territorial fishing. Ethnology, 17(1), 1-24.

III

De la Cruz Modino, R. (2011). Turismo, pesca y gestión de recursos: las aportaciones de La Restinga y L'Estartit. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

V

De la Cruz Modino, R. (2024). Antropología Marítima y Áreas Protegidas: perspectivas dialécticas. Revista de Antropología Social, 33(2), 219-231. https://doi.org/10.5209/raso.98030

IVV

De la Cruz Modino, R. y Pascual Fernández, J. J. (2013). ¿Áreas marinas protegidas para mejorar la gobernabilidad local? El caso de la reserva marina de La Restinga. Revista Andaluza de Antropología, 4, 10-32.

IV

De la Cruz Modino, R., Piñeiro-Corbeira, C., Gutiérrez-Barroso, J., Barquín-Diez, J. y Pascual-Fernández, J. J. (2022). Small but strong: Socioeconomic and ecological resilience of a small European fishing community affected by a submarine volcanic eruption. Ocean and Coastal Management, 223, 106124.

V

FAO. (2012). El estado mundial de la pesca y la acuicultura. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

II

Forman, S. (1970). The raft fishermen: Tradition and change in the Brazilian peasant economy. Indiana University Press.

II

Franquesa, R. (2005). Las cofradías en España: papel económico y cambios estructurales. Documents de Treball, Càtedra d'Estudis Marítims i Museu de la Pesca.

IIIV

Hardin, G. (1968). The tragedy of the commons. Science, 162(3859), 1243-1248.

IIII

Jentoft, S. (2007). Limits of governability: Institutional implications for fisheries and coastal governance. Marine Policy, 31(4), 360-370.

IV

Jentoft, S. y Chuenpagdee, R. (2009). Fisheries and coastal governance as a wicked problem. Marine Policy, 33(4), 553-560.

IV

Johannes, R. E. (1978). Traditional marine conservation methods in Oceania and their demise. Annual Review of Ecology and Systematics, 9, 349-364.

III

Lögfren, O. (1979). Marine ecotypes in preindustrial Sweden: A comparative discussion of Swedish peasant fishermen. En R. Andersen (Ed.), North Atlantic maritime cultures (pp. 83-109). Mouton.

I

Marugán Pintos, B. (2004). Y cogieron ese tren… Profesionalización de las mariscadoras gallegas. Xunta de Galicia, Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos.

IV

McCay, B. J. (1978). Systems ecology, people ecology and the anthropology of fishing communities. Human Ecology, 6(4), 397-422.

II

Mikalsen, K. H. y Jentoft, S. (2001). From user-groups to stakeholders? The public interest in fisheries management. Marine Policy, 25(4), 281-292.

IV

Miller, M. L. y Van Maanen, J. (1979). "Boats don't fish, people do": Some ethnographic notes on the federal management of fisheries in Gloucester. Human Organization, 38(4), 377-385.

IIV

Pálsson, G. (1982). Territoriality among Icelandic fishermen. Acta Sociologica, 25, 5-13.

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Pascual Fernández, J. (1989). Antropología marítima y administración de pesquerías. En Jornadas de Economía y Sociología de las Comunidades Pesqueras (pp. 531-545). Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

IV

Pollnac, R. B. (1976). Continuity and change in marine fishing communities (Anthropology Working Paper n.º 10). International Center for Marine Resource Development, University of Rhode Island.

IV

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IV

Zulaika, J. (1981). Terranova: The ethos and luck of deep-sea fishermen. Institute for the Study of Human Issues.

I

Ninguna referencia coincide con ese filtro.

Nota para mí Para el examen no necesito citar con formato completo, pero sí autor y año, y conviene que no confunda las dos obras de Pascual Fernández de 1991: Entre el mar y la tierra es la etnografía de las tres comunidades canarias; Antropología marítima es la revisión bibliográfica del campo. Si las mezclo, se nota.
Antropología Marítima · ULL · Anexo E

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Trabajos propios de investigación vinculados a esta asignatura.

Juan Vicente Ledesma de Taoroalu0101454252@ull.edu.es

Guía de estudio de Antropología Marítima y Gobernanza · versión única combinada